El beso mortal/Kiss me deadly (Robert Aldrich 55) es considerada un clásico del cine negro, está basada en una novela de Mickey Spillane, famoso escritor de novelas policiacas, considerado "rey del pulp fiction" y la historia es protagonizada por Mike Hammer, el detective que aparece en 13 de sus novelas.
Sólo que la película no parece cine negro hasta ya cerca del final en el que inclusive hay un toque de terror. ¿Porque no parece cine negro? Para empezar no hay una mujer fatal. El personaje de Velda podría ser la mujer fatal, pero de otra historia. Ella trabaja para Hammer que es un detective especializado en infidelidades, sólo que para sacar más dinero también le entra al negocio de la extorsión. Si el sospechoso resulta que no es infiel Velda lo seduce y si la sospechosa no es infiel él se encarga. Después los seducidos deben pagar para que sus parejas no se enteren.
Así que Velda podría ser la mujer fatal en la historia de los extorsionados. Pero en esta historia ella sólo está enamorada de su jefe Hammer y él no la pela.
Así que él puede ser considerado entonces un "hombre fatal" y entonces esta podría ser una película negra, un film noir, sólo que con intercambio de roles.
Al inicio el detective va de noche por la carretera y recoge a una mujer, que entre otras cosas le dice que sabe que tipo de hombre es él, que es de esos que sólo piensan en si mismos y que en el amor nunca dan y sólo toman. Un hombre sin corazón en efecto.
Pero de cualquier modo la historia muy oscura no es. Visualmente la oscuridad del expresionismo europeo, tan presente en anteriores películas del género queda muy diluida si es que algo queda. Y sobre todo el detective no es el tipo serio clásico del genero con esa voz interna cínica. Hammer es más bien un casanova cuyo problema con las mujeres es quitárselas de encima, un tipo que viste elegantemente y tiene coches muy llamativos. No es el personaje del que apenas se alcanza a distinguir la mirada por abajo del sombrero. Es un detective más moderno, más cerca de los detectives hollywoodenses más actuales a los que estamos acostumbrados, el típico que todas las mujeres mueren por él, los de historias exageradas e inverosímiles. Hammer en realidad quien sabe que tan buen detective sea pues la información parece llegarle casi sin esfuerzo, como si su sola personalidad fuera tan arrolladora que la gente hace lo que sea por él nomás de verlo. Y cuando no es así él sólo les rompe los dedos o algo así. En una escena le parte su madre a un matón y deja a todo mundo impresionado, incluyendo al matón, sólo que nunca vemos que le hace o como le pega.
En otra escena está atado a una cama y simplemente se desata y además habla con la voz de uno de sus captores para engañar a los otros. Está muy jalada pues. No tiene el realismo característico del film noir ni el personaje es víctima del destino.
Sólo hay un hilo oscuro, que va de la mujer de la carretera al inicio, pasa por un mensaje oculto en un poema y por una llave en el cadáver de esta mujer, que lleva a Hammer a Velda, a quien se da cuenta que ama y a quien debe rescatar. El corazón de la historia está en la oscuridad y significativamente en la historia también hay una luz que es mortal, como un pedazo de infierno, es radioactiva, pero todos la quieren pensando que representa dinero. Incluyendo a la mujer que hasta el final se revela como la mujer fatal de la historia y que será la que acabe consumida por las llamas.
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