Sinners sin duda merece al menos un premio en la actual temporada de premiaciones: Como la película más sobrevalorada del año o quizá de la década o más. La última entrega del director Ryan Coogler es una indigesta mezcolanza de cosas, una especie de olla cinematográfica a la que se le mete todo, pero todo es todo, lo que le pudieron meter sin importar sí venía al caso o si eran cosas que pudieran mezclarse.
Para empezar, lo más evidente, es que el tema de los vampiros entra con un tono completamente distinto a lo que era el tono de la película hasta ese momento. Los vampiros irrumpen en la historia cuando esta ya va bastante avanzada y empiezan a convivir de forma muy dispareja con los personajes de lo que era hasta ese momento un drama histórico realista. No digo que verosímil, pero el tono era realista.
Metiéndole el cucharón al guiso de Sinners se pueden distinguir muchos ingredientes disímbolos: Primero, la música como una fuerza encaminadora al bien o al mal. Al bien si es música religiosa, al mal si es para que gente borracha baile y sude y luego fornique.
Por eso y para que sea feliz, a Sammie el guitarrista su padre y su primo le dicen que se dedique a la música religiosa. Pero al final resulta que la música del mal es la libertad.
Y Sinners no es un gran homenaje a las raíces de la música negra. Por tanta revoltura. No sólo se mete también al folk irlandés porque los vampiros que llegan son irlandeses. Además en lo que viene siendo el gran momento musical de Sammie, le meten surrealistamente hip hop y Dj´s con tornamesas como diciendo que el chiste de la música negra tradicional es lo que viene después.
Tampoco se explora realmente el vínculo música/pecado porque lo malo de la música acaba siendo que llegan los chupasangres irlandeses.
Y por lo visto el sello de este director Coogler es meter violencia ridícula. Como en Black Panther.
Aquí en Sinners tenemos el caso del primo que le dice a su primacho querido, su primo del alma que no se dedique a la música y como este primo le contesta que para impedírselo tendrá que matarlo, saca la fusca y le dice "soy un soldado y me acabas de dar una orden."
Antes de eso los gemelos smoke y stack, llegados de Chicago ya le habían recetado un par de balazos ¡a unos amigos suyos! Y se supone que estaban de muy buen humor y eran muy queridos en el pueblo ¿Contradictorio? No, ¿porqué? si les dieron dinero para el doctor después de balacearlos.
Parece que en el mundo de Sinners todas las relaciones humanas deben ser violentas o al menos conflictivas, así que cuando smoke y stack regresan, a una de sus novias se le acaba de morir la mamá y reclama que no mandaran flores al funeral y el primo responde con insultos aunque la mujer muerta lo había criado.
A otro amigo le dicen que le van a dar mucho dinero pero él se ofende y ya se van a pelear. En el "gran momento de libertad" en el antro de los primos, a un tipo le navajean la cara y a otro lo patean en el piso. Y así todo.
Ah y también están los indios, aparecen unos indios y los propios personajes de la película nos dicen que por ahí no hay indios. Y los gemelos son veteranos de la primera guerra mundial aunque se supone que la película sucede en 1932 y ellos se habían ido hacia siete años y trabajaron para Al Capone en Chicago y entonces si se fueron en 1925 ya hacía mucho que había acabado la primer guerra mundial. Y está el tema del hoodoo que es como el voodoo pero de Nueva Orleans, y el hijo que murió de uno de los primos, y dicen que el mejor día de sus vidas fue ese día de la fiesta antes del anochecer pero vimos que ya estaba anocheciendo antes de que empezara y además los primos mataron a su papá y yo sólo sé que es un escándalo que este bodrio esté nominado a tantos premios y espero que Jonny Greenwood se lleve el Oscar a mejor soundtrack por Una Batalla Tras Otra y que no le den nada a Sinners.
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