lunes, 22 de junio de 2026
De trampa en trampa
sábado, 20 de junio de 2026
La locura del loquero
Tim Pope es conocido por sus videos musicales, es el videoasta de cabecera de The Cure y ha trabajado con muchos otros grupos y solistas, como David Bowie nomás por poner un ejemplo. Tiene 170 créditos como director y casi todos son videos musicales o grabaciones de conciertos, sólo tiene un largometraje, la secuela de El Cuervo, o sea El Cuervo: Ciudad de Ángeles, y algunos cortometrajes. Pero también fue guionista de una película del 73, Don´t Look in the Basement, dirigida por S.F. Brownrigg, una especie de slasher ambientado en un manicomio experimental. En donde los doctores se diferencian de los pacientes porque pueden hacer lobotomías. Y aquí todos los locos, médicos o pacientes, le entran a la matachina.
En este drama psiquiátrico, anterior a Atrapado sin Salida, los que se salvan aprenden a no confiar en alguien sólo por tener el título de doctor. Y los doctores como otros personajes de la historia; el soldado que necesita enemigos, el juez que está como una cabra, la madre que no soporta que alguien más toque a su bebé, son considerados generalmente buenos elementos de la sociedad a los que se les debe creer, quien sabe porque.
Significativamente sólo la joven enfermera dispuesta a mezclarse con los locos y un negro con la mente de un niño de 8 años sobreviven a esta clínica/ microcosmos de la sociedad, apartada del resto del mundo como tejido cerebral separado por el bisturí de algún neurocirujano lobotomizador. El fundador de la clínica la había establecido después de chingarse a un paciente en una lobotomía, la nueva jefa no quiere que nadie entre o salga del lugar para que no ser desenmascarada. Está dispuesta a cortar lenguas o cuellos si es necesario. Es como el Dr. Lecter, se ve normal, representa a la razón y queda la duda de si estos personajes son sólo impostores o como diría Michel Foucault, lo que pasa es que la razón y la gente razonable no son lo que parece.
lunes, 15 de junio de 2026
Nostalgia del PRI
México 86 (Gabriel Ripstein 2026) empieza con la pedrada al PRI de rigor, en 1986 nos informan, México estaba en crisis económica y la gente odiaba al gobierno. Sin embargo lo que viene después se puede leer como una alabanza al PRI. Martín De La Torre, un funcionario de la Femexfut se entera de que el más famoso "soldado del PRI" quiere que el Mundial del 86 se haga en México, así que decide acusar a su jefe, el presidente de la Femexfut de no apoyar la idea del tigre Azcárraga, el famoso soldado del PRI, dueño de Televisa y según nos cuentan, quien ponía y quitaba a los dirigentes del futbol mexicano.
sábado, 13 de junio de 2026
La voluntad de las armas
Gun Crazy (Joseph H. Lewis 1950) es otro clásico del film noir, el cine negro, con todos sus elementos; el destino de Bart, el protagonista, está sellado desde el principio y hay una mujer fatal que lo incita al crimen. Tal vez si algo falta es el contexto urbano de la ciudad como trampa, laberinto inescapable. Aunque aparecen Las Vegas y San Francisco, las ciudades son más bien puntos de paso. Sin embargo, y para mi este es un punto clave, Laurie, la mujer que será la perdición de Bart, es de Londres, hasta le dicen "La consentida de Londres". Hay entonces una mujer fatal que viene de una gran ciudad y yo creo que esto es la clave del noir: el corazón frío de la ciudad y (algunas) mujeres ambiciosas y sin escrúpulos que ahí habitan.
También vemos aquí el típico escape a la naturaleza sólo que ya demasiado tarde, otra característica del film noir.
Pero en Gun Crazy hay algo, antes de Laurie, que sella el destino de Bart. De hecho ellas son las que unen a la pareja; las armas.
Bart ama las armas desde niño. La ficción está llena de historias de armas con voluntad propia. Hay por ejemplo katanas japonesas, las espadas de los samurais, que se supone son más letales y peligrosas pues las hizo Muramasa, un fabricante de espadas legendario que era muy violento. No por ser mejores o más filosas sino porque tener el espíritu de su creador.
En Gun Crazy las armas llevan a Bart, con ayuda de Laurie, al crimen aunque no por un tema de magia sino con una lógica de encadenamiento de causas y efectos.
Bart no quería matar, ni animales, mucho menos gente. Pero tenía tan buena puntería que fue entrenador de tiro en el ejército. Y Laurie que vivía haciendo gala de su buen tino en un show de feria, le vio potencial. Ella tampoco quería matar, pero no quería era matar más gente.
También hay otra posible lectura de la trama: El fatídico final de Bart y Laurie es en el mismo lugar en una montaña a donde Bart y sus amigos habían ido de campamento una vez. Ahí vieron un puma y Bart no le quiso disparar. Según la hermana de Bart, que lo mantenía pues eran huérfanos, su hermano se había aficionado a las armas porque ella no tenía dinero para comprarle las cosas que los demás niños tenían. Pero su hermanito tenía muy buena puntería así que las armas, que en un principio eran de diábolos eran algo con lo que Bart podía sentir que era el mejor.
Así que quizá si él hubiera matado ese puma, por el que había una recompensa, hubiera tenido dinero para dirigir su vida a otro lado. Pues de hecho después, por robar una pistola, lo meten a un reformatorio. Aquí aplica un famoso dicho de lo aficionados a las armas: "Nunca saques tu arma si no estás dispuesto a disparar".
jueves, 11 de junio de 2026
La doña que soñaba ser cabaretera y fría Diosa
La Diosa Arrodillada (Gavaldón 47) nos presenta a La Doña actuando una película con un pésimo guión. Acreditado al director Roberto Gavaldón, José Revueltas y otros tres escritores - aunque a decir de Revueltas todavía le metió mano otro después - decía que él no quería ni acordarse de la película, que había sido un desastre.
jueves, 4 de junio de 2026
La ciudad y sus rubias fatales
martes, 2 de junio de 2026
La piel digital
Shell (Max Minghella 2024) es muy parecida a La Substancia. Las dos películas son sobre mujeres, ambas celebridades en decadencia, que toman tratamientos para la eterna juventud que las acaban deformando. La principal diferencia es que Shell, la compañía de donde toma el nombre la película, y que produce la cura milagrosa, es dirigida por Zoe, una influencer que la maneja como un culto. Como suelen ser los influencers, los de la manósfera por ejemplo, o los influencers de la belleza masculina etc.
Esta compañía toma su fórmula antienvejecimiento de langostas, ajolotes y otros animales y es tan un culto que los iniciados acostumbran hacer cenas y comerse la piel de Zoe cada que va mudando a una nueva piel, pues la cambian como las serpientes. Sólo que estas cenas nunca son la última como aquella famosa cena pues el paraíso que Zoe ofrece es terrenal.
Claro, hasta que todo sale terriblemente mal y entonces Zoe, ante la amenaza de que la verdad salga a la luz, lo que afectaría la cotización en bolsa y el valor de la marca de su compañía, trata de evitar que Samantha Lake, la protagonista, que había sido admitida en su inner circle; así le dicen ahora a los apóstoles, el inner circle, se salga del culto y suelte la sopa.
Y claro, acusa a Samantha de quererla traicionar, y violar su contrato de confidencialidad, aunque ella no es como Judas, no sólo porque en aquellos tiempos aún no existían los contratos de confidencialidad, sino porque sólo quería alertar a la gente; y que la llevaran a un hospital.
La maleta de trucos de la película para crear tensión está bastante gastada y ni hablar de la sensación de deja vu que nos deja a los que vimos La Substancia, que sin duda es mejor. Hay otra semejanza con la película de Coraline Fargeat, un cosa como de complejo de Elektra, ya saben conflicto madre - hija, más o menos como el complejo de Edipo pero entre mujeres. Aquí hay un personaje, Chloe, que le gana un papel en una película a Samantha, que es actriz. Samantha fue niñera de Chloe y después de lo de la película la odia. Pero Chloe también es clienta de Shell y acaba convertida en monstruo. Es como si Samantha fuera con una bruja, pues Zoe se ve mucho, pero mucho más joven de la edad que dice tener, como las brujas, y que esta bruja convirtiera a la joven rival en un monstruo e hiciera que le dieran el papel a Samantha. Lo que de hecho hace.
Esta complicidad llega a su punto más cercano cuando ambas confiesan que no usan sus verdaderos nombres y Zoe dice: Las dos pretendemos ser lo que no somos.
Shell funciona como una fábula de la humanidad en la era digital y de las posiblemente letales consecuencias de andar diosificando gente que vemos en la pantalla. Su rollo contra la vanidad sale sobrando. Es de hecho más interesante todo el tema de la piel y los caparazones. Se supone que la terapia de Shell es una cosa genética pero, lo que vemos es un proceso en que la persona se mete en una cámara y llega la magia digital. Podría argumentarse que lo que sucede es que lo digital se puede ver en el cine y lo genético no es tan fotogénico digamos. Pero se supone que en la compañía hay un científico. Y es un viejito que se ve débil y enfermo, un personaje que apenas aparece. No, aquí el poder no es la genética sino la influencer con piel que no envejece. La piel es todo un tema, Samantha tiene un problema en la piel en un principio, una psoriasis. Esto se trata de la piel y la imagen. Es como las viejas películas de highschool donde invariablemente él o la protagonista era un o una nerd hasta que va a hacerse un cambio de look. Sólo que aquí la transformación se ve como algo digital y consiste en meterse a una cámara transparente y salir como una nueva persona. Los gadgets sirven como caparazón, podemos filtrar la información que nos llega, pedir cosas para no salir de la casa y hasta hacer home office para no salir a trabajar, entre otras cosas. Un caparazón que protege pero también aísla de lo y los que tenemos cerca. Y nos puede transformar y no necesariamente para bien.