lunes, 22 de junio de 2026

De trampa en trampa

La Biblia de Neón (Terence Davis 1995) es una película muy fallida que vi por estar basada en el libro del mismo nombre de John Kennedy Toole, autor de una de mis novelas favoritas, La Conjura de los Necios. Sin duda parte de la culpa de esta somnífera historia es del director, quien al parecer aceptaba que le había quedado muy mal y dijo que todo era su culpa. Le dio un ritmo muy lento y la atascó de música de los cuarentas, que no resulta muy divertida que digamos. Seguramente hay música de la época que puede resultar interesante hoy en día pero no está en La Biblia de Neón, que es casi un musical aunque no comedia musical pues es un drama.

Se trata de la historia de un niño en los cuarentas que vive en un pueblo del sur americano y lo vemos como hasta la adolescencia. El mensaje es que pueblos como el de Georgia donde vive David son una prisión: Su padre golpea a su madre y a él lo lleva a ver como queman negros los del kukuxklan. A pesar de eso su mamá se vuelve loca cuando al papá lo matan en la segunda guerra mundial. Una tía que era cantante, como cantante de cabarets digamos, llega a vivir con la familia y David y ella se vuelven muy unidos. Y claro la tía es rechazada por la gente de este pueblo dominado por los predicadores, de ahí el título de la historia. En ese lugar dice David, en la escuela les pedían que pensaran por si mismos pero en la realidad el que no pensara lo mismo que todos los demás era rechazado tajantemente.

Al final David sale del pueblo y toma un tren decidido a irse al lugar más lejano posible sin importar cual. Es inevitable pensar que muy probablemente llegue a una ciudad. De los cuarentas. Un escenario de cine negro, de las historias de personajes que llegan del campo a ciudades que son una trampa.

También el final feliz de Ignatius J. Reilly, el protagonista de La Conjura de los Necios, es que se va, huyendo, a Nueva York.

Y es también inevitable pensar que John Kennedy Toole se suicidó sin encontrar otra salida.

Las últimas palabras de David, ya a bordo del tren que lo lleva al lugar más lejano que su dinero puede pagar es que a la mejor, algún día, se reencuentra con su tía, que se había ido poco antes para retomar su carrera. Eso es una mala señal. David parece ir derechito a la telaraña de una mujer fatal. Por no mencionar que lo busca la ley.

Quizá lo que debería haber hecho es aceptar a la mujer, por el contexto probablemente otra viuda como su madre que perdió al marido en la guerra, que se le ofrecía. Así por lo menos no llegaría tan menso e inexperto a donde sea que vaya a llegar.

Y la película no sería tan aburrida.

Que de hecho pensándolo bien puede ser considerada un film noir, sólo que lo que vemos no es un personaje que llega a la ciudad sino que la ciudad va por él a través de la tía y sus historias. David le pedía que le contara de cuando había estado en alguna, como en Biloxi, que no será tan grande pero debía serlo comparada con el pueblo de David que estaba en un valle del cual él nunca había salido. Y la tía le decía que ella lo que amaba eran los escenarios con sus luces y demás. Dada la oscuridad medieval de su pueblo no es de extrañar que David busque las luces citadinas.    

Siguiendo la teoría de que una persona, o un personaje, consigue lo que realmente busca, podemos concluir que David quería irse y ya. Supuestamente su tía le iba a mandar boletos para que se fuera a Nashville con ella. Quizá David no le creía, o no quería esperar, o no quería ir con su tía pero también con la nueva pareja de ella. Así que comete un crimen absurdo que lo obliga a irse de inmediato. Pero va como mosco huyendo de los neones de las iglesias a los neones de los matamoscos eléctricos de las ciudades. Si en cambio se hubiera vuelto amante de esa buena mujer que se lo quería coger al menos no iría tan deslumbrado. 


 

sábado, 20 de junio de 2026

La locura del loquero

Tim Pope es conocido por sus videos musicales, es el videoasta de cabecera de The Cure y ha trabajado con muchos otros grupos y solistas, como David Bowie nomás por poner un ejemplo. Tiene 170 créditos como director y casi todos son videos musicales o grabaciones de conciertos, sólo tiene un largometraje, la secuela de El Cuervo, o sea El Cuervo: Ciudad de Ángeles, y algunos cortometrajes. Pero también fue guionista de una película del 73, Don´t Look in the Basement, dirigida por S.F. Brownrigg, una especie de slasher ambientado en un manicomio experimental. En donde los doctores se diferencian de los pacientes porque pueden hacer lobotomías. Y aquí todos los locos, médicos o pacientes, le entran a la matachina.

En este drama psiquiátrico, anterior a Atrapado sin Salida, los que se salvan aprenden a no confiar en alguien sólo por tener el título de doctor. Y los doctores como otros personajes de la historia; el soldado que necesita enemigos, el juez que está como una cabra, la madre que no soporta que alguien más toque a su bebé, son considerados generalmente buenos elementos de la sociedad a los que se les debe creer, quien sabe porque.

Significativamente sólo la joven enfermera dispuesta a mezclarse con los locos y un negro con la mente de un niño de 8 años sobreviven a esta clínica/ microcosmos de la sociedad, apartada del resto del mundo como tejido cerebral separado por el bisturí de algún neurocirujano lobotomizador. El fundador de la clínica la había establecido después de chingarse a un paciente en una lobotomía, la nueva jefa no quiere que nadie entre o salga del lugar para que no ser desenmascarada. Está dispuesta a cortar lenguas o cuellos si es necesario. Es como el Dr. Lecter, se ve normal, representa a la razón y queda la duda de si estos personajes son sólo impostores o como diría Michel Foucault, lo que pasa es que la razón y la gente razonable no son lo que parece.  

 



lunes, 15 de junio de 2026

Nostalgia del PRI


México 86 (Gabriel Ripstein 2026) empieza con la pedrada al PRI de rigor, en 1986 nos informan, México estaba en crisis económica y la gente odiaba al gobierno. Sin embargo lo que viene después se puede leer como una alabanza al PRI. Martín De La Torre, un funcionario de la Femexfut se entera de que el más famoso "soldado del PRI" quiere que el Mundial del 86 se haga en México, así que decide acusar a su jefe, el presidente de la Femexfut de no apoyar la idea del tigre Azcárraga, el famoso soldado del PRI, dueño de Televisa y según nos cuentan, quien ponía y quitaba a los dirigentes del futbol mexicano.

Justo después de que Martín De La Torre habla con Azcárraga ofreciéndole lealtad antes que nada y ya ungido como nuevo presidente de la federación mexicana de futbol, entra a las oficinas de esta diciendo que él no quiere trabajadores sino soldados. Y hay otro detalle que revela la súbita conversión de este personaje en un tigre Azcárraga minime, vicario. Lo primero que hace como nuevo presidente de la Femexfut es felicitar a una mujer por traer bien puesto su gafete y quitarle el suyo al presidente saliente.

Emilio Azcárraga, el tigre, era conocido por estar obsesionado por el tema de los gafetes. Un par de historias que circulaban en Televisa eran que una vez él mismo quiso entrar una vez a Televisa sin gafete y un guardia le impidió el paso. El tigre le reclamó que si no sabía quien era él y le explico que era el dueño de la empresa. El guardia contestó que sus órdenes eran que nadie entraba sin gafete y no podía pasar.  Y entonces Azcárraga lo que hizo fue darle un ascenso al guardia. Otra historia cuenta que una vez vio a un trabajador que traía el gafete colgado del cinturón y le reclamó ¿Para eso te pago tanto dinero, para que traigas el gafete en los güevos? Entonces este tipo se apretó la garganta y contestó "No, los güevos los traigo acá" y Azcárraga le regaló su reloj por hacerlo reír.

Martín "el tigre" De La Torre no sólo toma de Azcárraga el gusto por los soldados y la correcta portación de gafetes. Le aprende además a este Azcárraga de ficción la idea de hacer como que ya ganaste para ganar. El "fake it till you make it" como se le dice en inglés. Azcárraga le dice que debe parecer que ya ganó la sede del Mundial para ganarla y así le hace De La Torre.

Hay otras cosas que hacen de este un personaje muy priista, aunque no específicamente de Azcárraga sino en general de lo que se considera característico del PRI: La corrupción, manipular elecciones, los discursos nacionalistas y hasta el uso de acarreados.

Antes de seguir conviene aclarar que sé que decir que el PRI es igual a Azcárraga es un despropósito. El PRI tiene muchas facetas, inclusive muchas épocas y muchos personajes representativos. Y Azcárraga ni siquiera era un político, sino un empresario que seguramente como todos estaba interesado principalmente en sus negocios y que muy probablemente dijo eso de que era un soldado del PRI para quedar bien con el gobierno. Y que los de Televisa como la mayoría de los grandes empresarios del país lo que quieren es buenas relaciones con el gobierno sea del partido que sea.

Pero en esta película eso de que el protagonista le diga a Azcárraga que sabe que es un soldado del PRI así tan rápido y de ahí vaya a decirle a su gente que no quiere trabajadores sino soldados es significativo.

Por otro lado la corrupción, manipulación de votaciones y uso de acarreados están ahora a todo lo que dan con morena así que no hay como estar "nostálgico" por eso. Pero hay una exaltación del mundial del 86 en esta historia al grado de decir que cuando la selección de México quedó descalificada el ambiente fue de fiesta. Perdón pero la eliminación por penales fue una tragedia, un trauma nacional. Y ya cuando uno cambia cosas del pasado es porque anda nostálgico.

Además hay otro mito en la película relacionado con Televisa y el PRI. A Martín De La Torre, Azcárraga le ofrece ponerle una esposa, lo que se supone que Televisa hizo por Enrique Peña Nieto.

Aquí sale a relucir nuevamente un tema que aparece muy a menudo en el cine que es el rechazo a los solteros. A De La Torre le dicen que para conseguir la sede del mundial debe ir a la FIFA con su esposa para que vean que es gente decente.

De La Torre no acepta esposa postiza ni porque el tigre le ofrece a ¡Lucía Méndez nada menos! y, después de algunos problemas con su amante, regresa con ella. Ese es el final feliz de hecho, como diciendo que lo que sí fue demasiado fue que Peña Nieto se casara con una actriz de Televisa nomás por ser Presidente.

Es extraño que la gente crea que Televisa tenía un CATALOGO IMPRESO de actrices y conductoras que podía ofrecer para matrimonio pero que hasta el momento parece que nadie ha notado que la actual Presidenta, convenientemente divorciada de un político que salió en televisión nacional en plena corrupción, se haya casado después con un excompañero de banca con quien, según esto, se reconectó por facebook, y al que ni siquiera invita a ver la inauguración del mundial. 

Por último yo digo que a esta película siguiendo la tradición de películas como Cinco Nacos en Las Vegas y no sé cuántos nacos en no sé donde, mejor le hubieran puesto "Un naco suelto en la FIFA".


sábado, 13 de junio de 2026

La voluntad de las armas

Gun Crazy (Joseph H. Lewis 1950) es otro clásico del film noir, el cine negro, con todos sus elementos; el destino de Bart, el protagonista, está sellado desde el principio y hay una mujer fatal que lo incita al crimen. Tal vez si algo falta es el contexto urbano de la ciudad como trampa, laberinto inescapable. Aunque aparecen Las Vegas y San Francisco, las ciudades son más bien puntos de paso. Sin embargo, y para mi este es un punto clave, Laurie, la mujer que será la perdición de Bart, es de Londres, hasta le dicen "La consentida de Londres". Hay entonces una mujer fatal que viene de una gran ciudad y yo creo que esto es la clave del noir: el corazón frío de la ciudad y (algunas) mujeres ambiciosas y sin escrúpulos que ahí habitan.

También vemos aquí el típico escape a la naturaleza sólo que ya demasiado tarde, otra característica del film noir.

Pero en Gun Crazy hay algo, antes de Laurie, que sella el destino de Bart. De hecho ellas son las que unen a la pareja; las armas.

Bart ama las armas desde niño. La ficción está llena de historias de armas con voluntad propia. Hay por ejemplo katanas japonesas, las espadas de los samurais, que se supone son más letales y peligrosas pues las hizo Muramasa, un fabricante de espadas legendario que era muy violento. No por ser mejores o más filosas sino porque tener el espíritu de su creador.

En Gun Crazy las armas llevan a Bart, con ayuda de Laurie, al crimen aunque no por un tema de magia sino con una lógica de encadenamiento de causas y efectos.

Bart no quería matar, ni animales, mucho menos gente. Pero tenía tan buena puntería que fue entrenador de tiro en el ejército. Y Laurie que vivía haciendo gala de su buen tino en un show de feria, le vio potencial. Ella tampoco quería matar, pero no quería era matar más gente.

También hay otra posible lectura de la trama: El fatídico final de Bart y Laurie es en el mismo lugar en una montaña a donde Bart y sus amigos habían ido de campamento una vez. Ahí vieron un puma y Bart no le quiso disparar. Según la hermana de Bart, que lo mantenía pues eran huérfanos, su hermano se había aficionado a las armas porque ella no tenía dinero para comprarle las cosas que los demás niños tenían. Pero su hermanito tenía muy buena puntería así que las armas, que en un principio eran de diábolos eran algo con lo que Bart podía sentir que era el mejor.

Así que quizá si él hubiera matado ese puma, por el que había una recompensa, hubiera tenido dinero para dirigir su vida a otro lado. Pues de hecho después, por robar una pistola, lo meten a un reformatorio. Aquí aplica un famoso dicho de lo aficionados a las armas: "Nunca saques tu arma si no estás dispuesto a disparar". 



jueves, 11 de junio de 2026

La doña que soñaba ser cabaretera y fría Diosa

La Diosa Arrodillada (Gavaldón 47) nos presenta a La Doña actuando una película con un pésimo guión. Acreditado al director Roberto Gavaldón, José Revueltas y otros tres escritores - aunque a decir de Revueltas todavía le metió mano otro después - decía que él no quería ni acordarse de la película, que había sido un desastre.

Y ¿para qué meter a La Diosa Arrodillada en un ciclo de la Cineteca Nacional dedicado al Cine Negro? si la historia es claramente una muestra muy tardía, y mala, de un romanticismo rancio y decimonónico, no tiene los elementos urbanos del género negro y apenas un poco de historia policiaca, y bastante fallida.

La Doña aquí no sale de femme fatal, pues su personaje Raquel, si amaba al personaje de Arturo de Córdoba, Antonio Ituarte. Más bien tiene un toque de Julieta, la de Romeo, por la muerte, por veneno y por equivocación, del amado. Además de repente habla, como otros personajes, en verso

De hecho en La Diosa Arrodillada vemos elementos de todo aquello con lo que rompe la novela negra. Empezando por los personajes aristocráticos, Antonio se supone que es un industrial pero en realidad tiene todas las características del aristócrata con todo y mayordomo quien, como en las historias de Sherlock Holmes, resulta un personaje clave para la resolución del "crimen" en la trama. Lo típico antes de la novela negra pues. Es una película como tantas otras que refleja una sociedad mexicana que no supera el fracaso de Maximiliano y Carlota y así tenemos a este mayordomo que ama a su ama. Pero como eunuco claro. Y también hay celebraciones de aniversario con todos los hombres de smoking escuchando atentamente a una dama tocar el piano.

Se nota que le quieren dar un toque moderno, hay varias escenas en aeropuertos y la película empieza con tomas de un avión. Pero también le quieren dar un toque popular y por eso Raquel tiene unas escenas en el obligatorio cabaret, aquel que se mete en la trama de las películas mexicanas aunque no venga al caso. Ya ven como es el cabaret mexicano, pregúntenles en La Casa del Poeta. Puras contradicciones en un drama completamente inverosímil. En un principio Raquel y Antonio dicen que por amor no dirán nada de sus oscuros pasados. ¿Pero saben cuál es el oscuro pasado de ella? Ser modelo para un escultor... ay por favor. Y luego Antonio la quiere matar de tanto que la ama. Mala y no es cine negro, ¿para qué darle al público de la cineteca gato por liebre? 

El crítico Carlos Bonfil insinúa en su libro sobre la obra de Roberto Gavaldón que en esta película la que tomó el control fue La Doña. Suena creíble ¿a quién se le podría ocurrir este personaje de Raquel, rica pero cabaretera con final shakespereano, mala mujer pero santa?  





jueves, 4 de junio de 2026

La ciudad y sus rubias fatales

Ya no hacen delincuentes así. En Dillinger (Max Nosseck 1945) considerada un clásico del cine negro, los delincuentes, enfocados principalmente al asalto bancario, están siempre impecablemente vestidos. Dillinger siempre está de saco y corbata y nunca se le ve un pelo fuera de lugar. Seguramente por eso la guapa rubia que vendía boletos de cine y a la que asaltó cayó rendida a sus pies a pesar de haberla amenazado con un arma. 

Bueno, aparentemente. Porque ni el astuto Dillinger ni ningún otro de los delincuentes acaban ganando. Al final ella es la que ríe al último. La mujer fatal es la única que se beneficia del crimen. Los hombres acaban muertos o en la cárcel. De hecho la historia de Dillinger podría contarse en tres actos. En el primero nace en un pequeño pueblo y, según nos cuenta su papá, él esperaba que su hijo se casara con una chica del pueblo, una buena chica, y que consiguiera un trabajo como todos los demás. Pero este plan de la chica buena del pueblo no se materializa y el hijo se va a vivir a una ciudad, como suele suceder en el cine y la novela negra, que es un género urbano, tanto así que luego aunque los personajes traten de huir los tentáculos de la ciudad siempre los alcanzan. La idea de Dillinger era volverse un hombre de negocios. Habla de acciones de la bolsa y de ventas en corto. Y seguramente todos los delincuentes tan bien vestidos como él ahora se dedican al crimen de cuello blanco. De cualquier modo una primer rubia se interpone en su camino y, tras un asalto para satisfacerle un capricho a esta mujer, cae en la cárcel.

Ya cuando sale de la Universidad del Crimen conoce a otra rubia que será su perdición: Una amante de las joyas, le pone el cuerno con otro miembro de su banda de asaltantes y acaba por entregar a Dillinger. Ella es en realidad la estrella de la historia que pasa de ser boletera a ser la beneficiaria de la jugosa recompensa que se ofrece por el famoso asaltante.

El genero negro tal como aparece en este clásico es el género de las rubias ambiciosas al principio y fin. Aunque ellas no participen en ningún atraco. De hecho en casos como este su poder es precisamente que no necesitan participar directamente para beneficiarse. Los hombres en cambio nunca tuvieron realmente una oportunidad, su caída siempre fue tan sólo una cuestión de tiempo. En el género negro su destino, como en las antiguas tragedias griegas, ya estaba escrito. Y en el colmo de la ironía Dillinger muere con tan sólo siete dólares y veinte centavos en el bolsillo. Todo fue por nada. 


martes, 2 de junio de 2026

La piel digital

Shell (Max Minghella 2024) es muy parecida a La Substancia. Las dos películas son sobre mujeres, ambas celebridades en decadencia, que toman tratamientos para la eterna juventud que las acaban deformando. La principal diferencia es que Shell, la compañía de donde toma el nombre la película,  y que produce la cura milagrosa, es dirigida por Zoe, una influencer que la maneja como un culto. Como suelen ser los influencers, los de la manósfera por ejemplo, o los influencers de la belleza masculina etc.

Esta compañía toma su fórmula antienvejecimiento de langostas, ajolotes y otros animales y es tan un culto que los iniciados acostumbran hacer cenas y comerse la piel de Zoe cada que va mudando a una nueva piel, pues la cambian como las serpientes. Sólo que estas cenas nunca son la última como aquella famosa cena pues el paraíso que Zoe ofrece es terrenal.

Claro, hasta que todo sale terriblemente mal y entonces Zoe, ante la amenaza de que la verdad salga a la luz, lo que afectaría la cotización en bolsa y el valor de la marca de su compañía, trata de evitar que Samantha Lake, la protagonista, que había sido admitida en su inner circle; así le dicen ahora a los apóstoles, el inner circle, se salga del culto y suelte la sopa.

Y claro, acusa a Samantha de quererla traicionar, y violar su contrato de confidencialidad, aunque ella no es como Judas, no sólo porque en aquellos tiempos aún no existían los contratos de confidencialidad, sino porque sólo quería alertar a la gente; y que la llevaran a un hospital.

La maleta de trucos de la película para crear tensión está bastante gastada y ni hablar de la sensación de deja vu que nos deja a los que vimos La Substancia, que sin duda es mejor. Hay otra semejanza con la película de Coraline Fargeat, un cosa como de complejo de Elektra, ya saben conflicto madre - hija, más o menos como el complejo de Edipo pero entre mujeres. Aquí hay un personaje, Chloe, que le gana un papel en una película a Samantha, que es actriz. Samantha fue niñera de Chloe y después de lo de la película la odia. Pero Chloe también es clienta de Shell y acaba convertida en monstruo.  Es como si Samantha fuera con una bruja, pues Zoe se ve mucho, pero mucho más joven de la edad que dice tener, como las brujas, y que esta bruja convirtiera a la joven rival en un monstruo e hiciera que le dieran el papel a Samantha. Lo que de hecho hace.

Esta complicidad llega a su punto más cercano cuando ambas confiesan que no usan sus verdaderos nombres y Zoe dice: Las dos pretendemos ser lo que no somos.

Shell funciona como una fábula de la humanidad en la era digital y de las posiblemente letales consecuencias de andar diosificando gente que vemos en la pantalla. Su rollo contra la vanidad sale sobrando. Es de hecho más interesante todo el tema de la piel y los caparazones. Se supone que la terapia de Shell es una cosa genética pero, lo que vemos es un proceso en que la persona se mete en una cámara y llega la magia digital. Podría argumentarse que lo que sucede es que lo digital se puede ver en el cine y lo genético no es tan fotogénico digamos. Pero se supone que en la compañía hay un científico. Y es un viejito que se ve débil y enfermo, un personaje que apenas aparece. No, aquí el poder no es la genética sino la influencer con piel que no envejece. La piel es todo un tema, Samantha tiene un problema en la piel en un principio, una psoriasis. Esto se trata de la piel y la imagen. Es como las viejas películas de highschool donde invariablemente él o la protagonista era un o una nerd hasta que va a hacerse un cambio de look. Sólo que aquí la transformación se ve como algo digital y consiste en meterse a una cámara transparente y salir como una nueva persona. Los gadgets sirven como caparazón, podemos filtrar la información que nos llega, pedir cosas para no salir de la casa y hasta hacer home office para no salir a trabajar, entre otras cosas. Un caparazón que protege pero también aísla de lo y los que tenemos cerca. Y nos puede transformar y no necesariamente para bien.