Dragonslayer (Matthew Robbins 1981) nos presenta un mundo de fantasía "medieval" decadente: Hay un dragón tan viejo que el rey del reino que ese dragón asolaba suponía que le tocaría verlo morir de viejo. Y eso que él no era nada joven.
¿Será coincidencia que desaparecen los dragones justo en el momento en que hay un predicador cristiano en la aldea? Uno de los aldeanos se hace la pregunta: Que si la muerte del dragón del lugar, de nombre y apellido en latín, y la presencia de este cristiano tienen una relación.
Que es una pregunta absurda siendo que la misma gente del pueblo había atestiguado como Galen, el joven hechicero, había logrado con sus conjuros que unas rocas dejaran enterrado al dragón, dragona en realidad, en su cueva.
Era en realidad una dragona madre que se alimentaba de vírgenes humanas, lo que suena muy pertinente pues las vírgenes suelen desaparecer para convertirse en madres. Además, como ya he comentado en otros posts, los dragones según la sicología jungiana son representaciones de la madre.
En esta película la dragona no había tenido oportunidad de zamparse a Valerian, la heroína que será abrazada por el fuego del amor, con Galen, y no por el fuego de las fauces lanzallamas de la dragona pues su padre la hacía hacerse pasar por varón. Un truco seguramente usado por padres celosos de la vida real. Valerian no sólo sabe usar el truco de la falsa masculinidad para no acabar siendo proteína en el cuerpo de la dragona, también le hace un escudo a Galen para protegerse del fuego dragonil. Es quien mejor conoce a la monstrua. Y al rey, que es un tipo completamente falso. Al final este reyezuelo se proclama vencedor sobre la dragona, cuando en realidad Galen, Valeria y Ulrich el maestro hechicero de Galen fueron quienes acabaron con ella. No es de extrañar pues para entonces lo único bueno que tenía este monarca, su hija, que si nos vamos a la interpretación jungiana representaría su alma, había muerto.
Y no solo el rey se cuelga méritos ajenos. También el predicador cristiano. Así que mueren la dragona y el viejo hechicero, el joven Galen renuncia a la magia y a su amuleto, que es un símbolo de identidad. Lo que queda sobre el paisaje celta, la película se rodó en escenarios de Escocia y Gales, es una religión y una autoridad falsas.
Pero no todo está perdido, al parecer los deseos de Galen se hacen realidad como si sus poderes siguieran ahí aunque ocultos. El y Valerian, quien mejor conoce los secretos del reino, se van de ahí pero no desaparecen.
Curiosamente esta película tan elemental y derivativa, hay paralelismos muy sospechosos entre Ulrich y Obi Wan Kenobi, comparte el mensaje de que paganismo mata cristianismo con una película del archiculto Ingmar Bergman, El Manantial de la Doncella.
Se podría argumentar que lo del hechicero Ulrich y su discípulo Galen no es precisamente religión pagana sino más bien alquimia y brujería. Pero la magia en general es sólo religión desplazada por otra religión oficial. Así como el dios Azteca Huitzilopochtli se convierte en un diablo cuando llega el cristianismo a México. Y todo el tema de la película es el del cambio de una época a otra, la cristiana.
Sí, a Valerian su padre le regala un crucifijo para su protección, así como antes le dijo que pretendiera ser un hombre. Y así también la película misma se protege de las ordas cristianas.
