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viernes, 30 de mayo de 2025

Los sentimientos y la estrella de la muerte


Para este análisis de la película original de la Guerra de las Galaxias, que originalmente no era la cuarta parte de nada y no se llamaba "Una Nueva Esperanza", voy a usar únicamente lo que está en la película, sin tomar en cuenta otras películas, series o historias de la franquicia, pues para empezar, aunque algunas cosas de la "saga" fueran parte de la idea original, y sólo me interesa analizar aquí la idea original, es obvio que muchas otras cosas no lo eran. Inclusive hay muchas contradicciones, basta ver las declaraciones de George Lucas acerca de sus intenciones al crear estar guars para ver que estas van cambiando y se contradicen.

Se sabe que el guion de la película está estructurado a partir del análisis de Joseph Campbell de los mitos clásicos de héroes. Y lo mismo hizo Lucas con Rango, otro guion suyo.

Pero tampoco voy a escribir de eso.

Como recientemente vi Dune, me he dado cuenta de la relación entre ambas historias, algo que muchos han notado antes y de lo que he leído pero aún así me sorprendió ver tan claros guiños a Dune en Star Wars. Incluidos un par de referencias a la especia. Al arranque de la película C3PO le dice a R2D2 que los del imperio los van a mandar a las minas de la especia y más adelante Ben Kenobi le dice a Luke que no es cierto que su papá trabajaba en una nave carguera de la especia como le había dicho su tio. ¿Y cómo no pensar en los gusanos gigantes de Arrakis al ver el esqueleto de lo que parece una serpiente gigante en las dunas de Tatooine?

Las semejanzas entre ambas historias son muchas más, y más profundas, pero tampoco me quiero meter en eso. Esto se trata de la película original de Star Wars y nada más.

Lo que veo son dos cosas enfrentadas y cada una a su vez con sus contradicciones internas.

Por un lado está la tecnología humanizada y sus humanos robotizados y por otro la fuerza y sus lados bueno y malo.

También hay una contradicción política con una princesa/senadora, Leia, que era senadora en Alderaan, como si se tratara de una república pero monárquica. Esta contradicción sin embargo no afecta la trama de la película.

Entonces la pelea principal es entre la estrella de la muerte y la fuerza. Darth Vader dice que ni el poder de destruir planetas de esta estrella de la muerte es tan grande como la fuerza, pero vemos que él está subordinado al gobernador Tarkin, el burócrata mandamás en dicha estrella.

Entonces tenemos el poder tecnológico de la máquina y de la maquinaria burocrática que se enfrenta con la fuerza, con su lado luminoso porque su lado oscuro está a sus órdenes.

Pero así como la fuerza tiene un lado oscuro y débil, subordinado, la tecnología también tiene sus debilidades y así como se dice que el punto débil de la ciberseguridad suele ser el factor humano aquí la debilidad tecnológica queda representada por un robot humanizado, el quejumbroso C3PO que tiene su equivalente en la estrella de la muerte y su punto débil que hace que esta acabe explotando. Junto con Tarkin que se niega a evacuar a pesar de que le advierten que corre peligro.

El confía en su estación espacial pero esta es vulnerable a naves pequeñas, un error de diseño, de esos que suelen ser humanos. "La estación de combate está fuertemente resguardada y tiene más poder de fuego que la mitad de la flota imperial. Sus defensas están diseñadas contra un ataque directo a gran escala. Una nave pequeña puede penetrar la defensa externa." Explica un general rebelde.

¿Y qué es la fuerza? Lo que vemos es que es algo que se siente. Así que para efectos prácticos son los sentimientos. Y los sentimientos es lo único que no tienen las máquinas aunque puedan fingirlos.

Y al final Luke, para acabar con la máquina más poderosa de todas, lo que hace es apagar su computadora. Un piloto antes de él usa su sistema para disparar por computadora y su tiro falla. 

Luke apaga la computadora y gana, Tarkin desconfía de la gente que le pide escapar, confía en la máquina y muere.

En la rebelión también hay un lado burocrático y una burocracia es una organización tipo máquina de las personas. Curiosamente el personal en la base rebelde tiene exactamente el mismo tipo de casco que el de la estrella de la muerte, lo único que cambia es el color. Pero al final los rebeldes uniformados, homogeneizados y burocratizados rinden pleitesía y homenaje a los muy individuales Luke, Han, Leia y Chewbacca.


viernes, 24 de mayo de 2013

Guía del Viajero Intergaláctico Tatcheriano



La Guía del Viajero Intergaláctico es una película que presenta no un país, no un planeta, sino toda una galaxia dominada por la peor de todas las burocracias: La de los vogones, unos Godínez (Mexicanismo para designar oficinistas) del espacio dispuestos a acabar con cualquier forma de vida inteligente en base a exigir original y tres copias de todo. Nada más de verlos a los vogones se les nota en la mirada de vaca muerta, las carnes gruesas y la forma lenta, ceremoniosa y desesperante de hablar que son creaturas de oficina a las que nunca les da el sol. Y ni siquiera el Presidente de la Galaxia puede contra ellos pues este es sólo un tipo narcicista con una buena sonrisa y una gran cabellera que es tan superficial que firmó la autorización para destruir la tierra creyendo que le estaban pidiendo un autógrafo. Burocracia maligna, políticos inútiles y lo único que funciona es una empresa privada capaz hasta de reconstruir planetas.

Con esa trama resulta significativo que la primera versión de la Hitchhikers Guide to the Galaxy haya aparecido por primera vez como una serie de radio, y paradójicamente, en una estación de la gubernamental BBC, en 1978. Justo un año antes del arribo de Margaret Tatcher al poder. El creador de esta franquicia, Douglas Adams, también estuvo encargado del guión para la película, aunque como se murió antes de que se filmara, hubo otro guionista que le hecho mano a la historia. Pero el tema de la burocracia era sin duda muy importante para Adams. Es uno de los dos únicos guionistas no pertenecientes al grupo de los Monthy Phyton que tiene créditos como guionista en esa famosa serie de TV, y el primero de esos créditos es por un sketch acerca de un doctor que le pide a sus pacientes que contesten formularios con preguntas absurdas mientras se desangran.

lunes, 20 de mayo de 2013

El número de la burocrática bestia


Numbers Station es una película de espionaje que me parece sólo nos puede gustar a los que nos gustan las películas de espionaje aunque sean malas. En Numbers Station el conflicto central es el mismo que puede tener cualquiera que trabaje en una organización burocrática pública, o privada, nada más que llevada al extremo. Es decir, el personaje principal, que no es un número sino una letra, R, tiene una vida completamente vacía. Es sólo una letra y no sabe para que hace lo que hace. Pero todo lo que hace está controlado por unos números fríos. Si la cifra es correcta tendrá que matar a alguien por ejemplo. No debe permitir que sus sentimientos interfieran para nada. Y no se imagina haciendo otra cosa. La película transcurre en un búnker tan frío e impersonal que de hecho complica seguir la trama pues todo se ve igual. No importan quienes son los malos o porque hacen lo que hacen, simplemente son los otros. Y de hecho tampoco importa que alguien sea de los nuestros, igual puede ser que haya que eliminarlos a ellos o a algún "cabo suelto" que estuvo en el lugar equivocado a la hora equivocada. Esta película me recordó mucho a El Precio de la Codicia.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Margin Call o la insoportable levedad del varo


De diferentes formas esta película nos presenta al dinero como algo vaporoso. Lund (Jeremy Irons), el director de "la firma" dice que el dinero no son más que papeles con caras chistosas, es de hecho algo tan irreal que casi por accidente esta firma de Wall Street descubre que está a punto de quebrar, probablemente en unas horas. Se trata de "burbujas", no es algo que se pueda tocar porque entonces desaparece. Si uno se acerca mucho al dinero, como por ejemplo trabajando en esta firma, los millones se evaporarán como le sucede al supervisor Will (Paul Bettany) con los millones que gana. Y uno no será rico pues ahí, donde hay tanto dinero, las cosas cuestan más y a fin de cuentas el chiste de ser rico es tener más que los demás y como ahí todos tienen mucho pues uno podrá ganar mucho y no ser más que otro del montón. De esos a los que se puede correr fácilmente y cuya carrera pende siempre de un hilo. De hecho los operadores de "la firma" en el fondo se parecen a los empleados de cualquier call center sólo que van a mejores tables y suponemos que inhalarán mejor coca. Pero eso sí, para triunfar en la firma hay que ser frío, no dejar que los sentimientos lo distraigan a uno. Cuando ruedan las cabezas, no hay que pensar en aquellos con los que se trabajo años o decádas. Eso es lo que les dice Sam (Kevin Spacey) a sus muchachos después de que desfilaron los recién corridos con sus cosas en cajas de cartón. Uno de ellos recuerda un puente que construyó cuando era ingeniero, con nostalgia de cuando hacia cosas que podían tocarse. Sam es un sobreviviente pero piensa que si se dedicara a cavar fosas por lo menos podría ver el producto de su trabajo. Sin embargo para ganar se ha quedado completamente solo. Tiene que ordenar que se realice una operación que acaba con la carrera de todos los de su piso y luego enterrar a su perro en el jardín de una mujer que fue su esposa y que le advierte que no se meta a la casa porque tiene puesta la alarma. Y además debe seguir trabajando. Porque no le alcanza el dinero.

lunes, 23 de enero de 2012

Big Godínez is watching you: J. Edgar




Independientemente de lo fiel que está película sea a la verdadera historia de Edgar Hoover, que al parecer no es mucho, el resultado en pantalla resulta el retrato del burócrata perfecto. El personaje interpretado por Leonardo DiCaprio es lo más parecido al Godínez o Gutierritos, como les decimos en México a los típicos oficinistas,  ideal. Para empezar, Hoover llegó rápidamente al escritorio de jefe y se quedó ahí nada menos que 48 años. Ya nomás ese dato serviría para ubicar a Hoover como un auténtico Uberburócrata. Los chantajes, intrigas y el espionaje que vemos en esta película no son en esencia diferentes de los que pueden suceder en cualquier oficina en cualquier lugar, lo único que cambia es la magnitud. En este caso Hoover chantajeaba nada menos que a los Presidentes de Estados Unidos y disponía de medios más sofisticados que el intrigante burocrático común, pero el juego es el mismo. Inclusive la homosexualidad del personaje puede verse como otra característica que lo ubica como el burócrata ideal: como es sabido hay lugares que valoran positivamente la homosexualidad al contratar personal ya que a falta de una esposa e hijos los gays pueden entregarse más plenamente a su compañía u organización. De hecho en la propia película Hoover escoge a su secretaria personal cuando esta le dice que no planea casarse sino dedicarse por completo al trabajo. Y en la escena en que está revisando las solicitudes de los aspirantes a agentes, cuando rechaza a uno de los solicitantes, la secretaria le pregunta si es porque este tiene familia en Nueva York, dando a entender que si no por el hecho mismo de tener familia al menos el hecho de tenerla en otra ciudad aunque fuera cercana sí era un factor negativo en la valoración de los aspirantes. A Hoover le fueron leales durante décadas sus colaboradores más cercanos, al menos vemos en la película que ese fue el caso de Tomlinson su amante – director adjunto y su secretaria, que le fue leal hasta después de muerto, lo que hace pensar que Hoover era leal y también sabemos que era obsesivo y paranoico. En la película apenas vemos alguna mención de su obsesividad; hay una escena en que se ve que le molesta saludar dando la mano, al parecer esto lo detestaba y corría a lavarse de inmediato y también vemos muestras de este carácter metódico con el que organizó el catálogo del congreso de Estados Unidos y su deseo de hacer un catálogo similar pero para guardar información sobre todos los estadounidenses. Lo de su paranoia es otra característica conocida de Hoover que en la película apenas queda esbozada en su preocupación con cualquiera que pudiera alterar el orden. Lealtad, método, aunque sea obsesivo y paranoia, siempre útil para mantenerse alerta: Cualidades muy útiles en un medio burocrático.



Hoover, para fortalecer políticamente a su agencia, promovió películas que presentaran a sus agentes como héroes y hasta historietas donde él, que no era un hombre de acción, enfrentaba directamente a los malhechores. En esto, así como en su deseo de contratar puros graduados universitarios parece ser inspiración de nuestro mexicano Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, de quién también se rumora se sirve del chantaje y el espionaje para sus fines políticos.  Esto es llevar la lucha por el presupuesto y el poder burócrático, en lo que a cualquier burócrata digno de tal nombre le va la vida, al máximo nivel.

Es de suponerse que nunca jamás alguien le llamó la atención a Hoover por no cumplir los requisitos de la “excelente presentación” burocrática, y a él no le importaba invadir los terrenos de lo personal en que respecta a la presentación y estado físico de sus subordinados, al grado de que vemos que corre a un viejo rival, ya siendo su jefe, por usar bigote, lo cual le desagradaba. Esto sin duda será el sueño húmedo de muchos Gutierritos: “Ah cuando yo sea jefe correré a fulano y sutano con cualquier pretexto”. Si hay políticos tan de tiempo completo y tan hábiles que se les dice animales políticos, en Hoover tenemos al animal burocrático por excelencia, nadie como él para aferrarse a un puesto, acabar con los rivales de la oficina, agandallar más espacio para su departamento y torcer las reglas.

Sin embargo el burócrata aunque de director del FBI se vista burócrata se queda. En la película se vislumbra una vida monótona, más bien aburrida. Una gran parte transcurre en oficinas, y de hecho, en la misma oficina. Lo vemos hacerse viejo y ver pasar a los Presidentes desde el mismo balcón. Para colorear esta grisura la película se sirve de las mismas escenas fantasiosas de las que el Hoover real se sirvió, escenas de Hoover haciendo personalmente detenciones que sólo existieron en su imaginación y en la propaganda del FBI. Y por alguna razón, la única que se me ocurre es que probablemente el director, Clint Eastwood, quería darle a la película una atmósfera como de cine negro, J Edgar es una película fotografiada como en un tono muy gris, con colores como deslavados.

De forma paradójica, o quizá sintomática, el gran enemigo de Hoover fue una ideología que crearía gigantescas burocracias. Los regímenes comunistas llevaron a cabo su sueño de fichar a todos los habitantes de un país y es de suponerse que a Hoover le hubiera encantado estar a cargo de sistemas que espiaban todo acerca de todos y llevaban un control muy estricto de la población como el de la Alemania comunista.  Al final resultó que durante la guerra fría, el órgano más parecido a los de las burocracias comunistas que tuvieron los americanos, fue precisamente la agencia que perseguía a los comunistas.