viernes, 31 de julio de 2026

La doña, matahijas


Me esperaba de Doña Barbara (Fernando de Fuentes 1943) que el personaje de María Félix, Doña Bárbara, fuera una mujer dominante, a fin de cuentas de esa película fue de donde la Félix sacó el mote de La Doña. Y basta con ver los stills de la película con ella montada sobre un caballo, altiva, en su máximo esplendor, para saber que doña Bárbara es un personaje con poder. Pero nunca imaginé que la doña personificara aquí a una mala, pésima madre.

Es una historia situada en los llanos, o la sabana, venezolana. Según nos lo pintan el lugar es apenas menos salvaje que la selva. Hasta hay un personaje que se dedica a cazar tigres, que supongo se trata de los que en México llamamos jaguares. Y doña Bárbara representa lo salvaje. Se dice eso varias veces, en una de ellas el personaje de Andrés Soler, que está excelente como el borrachito terminal Lorenzo Barquero, ve a través de una ventana y dice que la ve a ella. El cazador Don Guillermo le pregunta que que le pasa si sólo se ve la sabana y Barquero le contesta que si no se da cuenta que doña Bárbara y la sabana salvaje son lo mismo.

Por otro lado el doctor Santos Luzardo, interpretado por Julián Soler, representa la civilización. El regresa a su hacienda ganadera después de veinte años viviendo fuera. No sabemos donde pero en algún lugar civilizado. El doctor es el personaje más pulcro, educado y de buenos modales que hay ahí. Hasta cree en las leyes en ese lugar en donde según dicen los hombres su valor se mide por el número de muertos que llevan en su cuenta.

Doña Bárbara es rica, dueña de una hacienda llamada "El Miedo" y es temida por todos. Roba terrenos y ganado, manda matar gente, da a beber brebajes de perdición y además practica la brujería. Dicen todos, incluyéndola a ella misma, que su socio es el diablo.

Pero lo que es sorprendente es que tiene una hija abandonada. Es una adolescente, Marisela, que vive con el papá Lorenzo Barquero, pero como él es un borrachín que ya está en las últimas, ella no tiene ni para comer. Cuando Santos Luzardo decide ayudarla lo primero que hace es lavarla y peinarla. Así de mal estaba y la mamá lo sabía y no le importaba. Y eso que es rica.

¿Pero entonces la naturaleza salvaje deja morir a sus crías? Pues sí, a veces. En el reino animal hay incluso madres que devoran a sus crías. Aunque claro, la doña no estaba hambrienta.

Y esa hija abandonada no es lo único políticamente incorrecto aquí. La relación de Luzardo y Marisela tampoco sería correcta hoy en día. Aunque los actores Julián Soler y María Elena Marqués tenían aproximadamente la misma edad, en la historia él parece mucho más viejo. Quizá por las buenas actuaciones pero el caso es que ella se supone que es una adolescente menor de edad y él un hacendado que regresa a sus tierras después de veinte años. Si estuvo fuera tanto tiempo pues ya debe estar grandecito. Pero sobre todo él empieza siendo una figura paternal que quiere ayudar y educar a Marisela, y para ello se la lleva a su casa. es una relación adulto - menor de edad. Y luego se enamoran. Antes claro, las diferencias de edad en las parejas no eran mal vistas.

Al final sale el lado más oscuro de la doña pues como ella también quiere al Dr. Luzardo va a matar a su hija. Ya le estaba apuntando con una pistola cuando se arrepiente. No pus que tierna, que dulce de su parte que no le da un plomazo a la hija.

Se supone que la doña es así de mala porque de joven la violaron y mataron a su novio. Dice ella que si en vez de ser violada le hubiera tocado un hombre como Luzardo ella no sería así. O sea la naturaleza es mala y la civilización buena.

Si existe el mito del buen salvaje aquí tenemos el mito del mal salvajismo.

Y por cierto para sus brujerías doña Bárbara usa puras figuras católicas: el padre, el hijo y el espíritu santo haciendo el papel de demonios. Y habla con su socio, el diablo, que aparece como figura invisible que se sienta en una silla, pero este no la incita al mal, al contrario, parece encaminarla al bien.

Salvajismo y catolicismo por un lado, el demonio y la civilización por otro. El guión fue escrito por Rómulo Gallegos a partir de su propia novela del mismo nombre que se publicó en los años veintes. En la época en que en México estaba la guerra cristera. Aunque Gallegos era venezolano, inclusive fue Presidente de Venezuela. O sea que nada que ver con la guerra cristera. O quizás sí. 

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