martes, 10 de marzo de 2026

El loco de la calle

Dead Man´s Wire, la última película de Gus Van Sant, recrea un incidente de la vida real, el caso de un tipo que tomó como rehén a un banquero en 1977. Tony Kiritsis acusaba al banco Meridian Mortgage de haberse aprovechado de él en un negocio y hacerle perder todo su dinero. A lo largo de la película nunca se presenta nada que lo contradiga. O sea que parece que tenía razón.

Kiritsis pone un alambre amarrado de un lado al gatillo de una escopeta y del otro alrededor del cuello de Richard Hall, director e hijo del dueño de Meridian Mortgage. Pero fuera de eso era un buen tipo, muy amable, que hasta se disculpaba por decir groserías. O sea que Kiritsis es como el personaje de Al Pacino en Tarde de Perros, Sonny Wortzik, un clásico de 1975 basada también en un caso de la vida real cuando en un asalto a un banco los asaltantes acaban tomando como rehenes a los clientes de la sucursal que acaban desarrollando el famoso síndrome de Estocolmo, y se ponen del lado de los asaltantes.

No es por lo tanto casualidad que Al Pacino salga también en Dead Man´s Wire sólo que ahora él es el banquero, el padre de Richard Hall y dueño de Meridian Mortgage, un tipo tan malo que se niega a pedir disculpas ni siquiera porque eso puede salvarle la vida a su hijo.

Queda claro de lado de quien está la película. Kiritsis dice ser pobre, que ha trabajado haciendo de todo y que no le molesta ser pobre pero que no quiere dejar que ganan los malos.

Parece ser un tipo popular en su ciudad, Indianápolis, todo mundo habla bien de él y hasta resulta ser amigo de los policías.

Todo muy bien pero ¿Qué aporta en realidad Dead Man´s Wire? La verdad es que es como una Tarde de Perros pero no tan buena. La película de Sydney Lumet del 75 tiene muchas cosas que no tiene la de Van Sant, sólo un ejemplo: En un momento de la película el amante del asaltante Sonny, un hombre, revela que su amado, el personaje de Pacino, quiere dinero para hacerse un a operación de cambio de sexo. 

Como que esta película de Van Sant es muy políticamente correcta, muy nostálgica con su recreación de los 70´s, pero en realidad en estos tiempos de inteligencia artificial, cambio climático, megacorporaciones y demás, la maldad de un banquero avaricioso en el Indianápolis de los 70´s como que no tiene mucha relevancia.

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