Buena Suerte, Diviértete, No Mueras, es una historia que mezcla elementos de Terminator, con The Matrix. En esta película el John Connor que viene del futuro a tratar de evitar que un ente tecnológico tome el control no tiene nombre y parece el típico vagabundo orate. Nomás no se lo lleva la policía porque siempre llega del futuro al mismo dinner de Los Angeles y le puede decir cosas a la gente que se supone que no podría saber y entonces lo de que viene del futuro ya no suena tan desquiciado.
Pero eso de que lleva 117 intentos de juntar gente en esa cafetería que le ayuden a salvar el mundo es una debilidad de la historia, al menos si la comparamos con la Terminator original del 84 en la que el drama está en que en una noche se va a decidir el futuro de la humanidad. Era la única oportunidad. Y para hacer las secuelas tuvieron que cambiar esa premisa básica.
Aquí en cambio el héroe sin nombre trae un botón que con sólo apretarlo regresará sano y salvo al futuro. Total si ya falló 117 veces que más da fallar de nuevo.
Y esta es una película divertida y original sin duda, a pesar de su relación Terminator / The Matrix. Pero no creo que llegue a ser un clásico porque en vez de presentar un drama presenta un juego.
Y paradójicamente es una historia digamos gameificada que critica precisamente la gameificación de la vida.
Entre los personajes que se unen al tipo que viene del futuro hay una pareja, maestros de un high school cuyos alumnos viven conectados a sus celulares sin hacer el mínimo caso a sus maestros, que viven aterrorizados por los adolescentes. Quienes se ponen a cazar profes guiados por sus teléfonos como si los docentes fueran pokemones.
Otro miembro del equipo es una señora cuyo hijo fue asesinado en una típica masacre escolar. Pero ya estas masacres están normalizadas y a la señora le ofrecen clonar a su hijo. Aunque sólo se puede clonar el cuerpo las demás características del clon hay que escogerlas como si fueran las características de un avatar de videojuego.
La madre del vagabundo que viene del futuro es una chava alérgica a la tecnología, que se enamora a primera vista de un wey porque este no tiene celular (Sí, exactamente como le habría pasado a la cantante Grimes si me hubiera conocido en persona, yo la habría salvado de Elon Musk, pero esa es otra historia, regresemos al análisis cinematográfico). La pareja es muy feliz hasta que al wey le regalan un equipo de realidad virtual y se pierde como si esta fuera fentanilo. Al día siguiente le anuncia a su novia que va a transicionar, no de sexo sino de realidad, y se va a vivir a unas cápsulas donde vivirá conectado para siempre. Digamos que tomará la píldora azul.
El enemigo en esta ocasión no es skynet sino una singularidad - Dios, un tema del que escribí en el análisis de Bugonia. Pero BSDNM (Buena Suerte, Diviértete, No Mueras) no se lo toma en serio sino como un juego, lo que hace sospechar que BSDNM es un truco más de la singularidad para parecer simpática. Lo que siempre hacen los malos.
