martes, 12 de mayo de 2026

El amor no es un perro infernal, es una DJ drogadicta

The Drama (Kristoffer Borgli 2026) tiene un guión extraordinario, escrito por el mismo Borgli quién encontró una situación perfecta, una pareja enamorada y a punto de casarse, para introducir al mismísimo mal, ni más ni menos.

Ante un trasfondo de amor ¿qué se hace cuando el mal aparece tan oportuno como un puñetazo traicionero? ¿Se cancela la boda? Sólo que si la gente cambia y ya no es mala entonces se puede perder el amor estúpida e inutilmente. Así como a la DJ de la boda a la que los novios vieron metiéndose heroína. O algo que parecía heroína. Y que la corren cuando ya estaba todo listo para la fiesta. ¿Pero sí era heroína? ¿Y ellos están libres de pecado? ¿Beneficia a alguien correrla de la boda?

Ese asunto huele a santurronería. Pero casarse con alguien con una historia como la de Emma ¿no es irresponsable? ¿Se trata de un problema personal o es un problema social? Y más allá de eso, el mal ¿es algo que las personas hacen y pueden dejar de hacer o es lo que hace la gente mala, que siempre lo será?

The Drama tiene una respuesta. Aunque también algunos pretextos: Es que Emma quedó muy afectada porque de niña vio un accidente fatal, es que por mudarse no tenía amigas, es que la buleaban. Intentos de justificación que no aportan nada al drama. Para la historia funciona mejor la maldad desnuda y la duda como callejón sin salida ¿Si la belleza está en el ojo del que observa no podrá estar el mal en la cabeza del que juzga? ¿Hay un demonio en el juicio de todo santo? 

¿O no? 



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