En 1968, en Agosto para ser exacto, los ejércitos de cinco países, Alemania del este, Polonia, Hungría, Bulgaria y la Unión Soviética, invadieron Checoslovaquia. Todo porque un nuevo gobierno checoslovaco estaba dando demasiadas libertades a su población a juicio del Kremlin.
Según lo que vemos en Ondas (Jirí Mádl 2024), la resistencia a la invasión no vino de los militares sino de la población. Y la película se centra en lo que sucedió en la radio checoslovaca, el más importante medio de comunicación del país según nos informan. Que inclusive logró seguir transmitiendo clandestinamente gracias a Tomás, el principal protagonista de la película, que trabajaba como técnico en la estación.
Como en toda buena película de la guerra fría en Ondas hay agentes secretos de sombrero y gabardina, espías, traiciones y romance. Aunque de esto último sólo un poco.
Y así como ante el golpe soviético a la llamada "Primavera de Praga" la resistencia en vez de venir de los militares vino de los civiles, Tomás, el héroe de la película no era un tipo con ganas de ser héroe, de hecho había servido de informante de los servicios de seguridad acerca de lo que sucedía en la estación. Pero no era un traidor sino uno de esos héroes improbables que sólo salen a relucir a la hora de la verdad. Y como se demuestra en las historias de espías, a veces no conocemos realmente a la gente, ni a la más cercana. O quizá especialmente a la más cercana, como sugiere la última escena de Ondas.
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