Toda la primera parte de la película es una típica telenovela, el amor entre la chica guapa e ingenua y el atractivo millonario casado con una loca desquiciada, un basilisco del mal. Una telenovela, pero con Sydney Sweeney que no nada más luce espectacular, tiene una voz súper sexy y actúa muy bien lo que sea de cada quien.
Hasta que descubrimos la verdad verdadera, se cambian los papeles y hasta la sororidad aparece entre Ellie y Nina, inclusive la hija de Nina que era un higadito acaba resultando que era buena.
Suena feminista, de hecho Ellie se revelará como una especie de justiciera vengadora azote de los abusadores. Pero todos los casos de abuso que vemos suceden entre quien tiene el poder económico y quien no y hay también un personaje secundario, un trabajador inmigrante que es de los buenos. Aunque antes de saberlo Ellie se espanta sólo de verlo. Y también hay una villana, la insoportable madre millonaria del esposo.
Sí, por momentos se siente como que uno está viendo una telenovela. Y de las gringas, y del horario matutino. Pero le ponemos palomita a la peli de Sydney, que además de actuar tiene un crédito como productora. Hay cosas peores.
Y por cierto Ellie se supone que es una exconvicta en libertad condicional, lo que facilita que abusen de ella. Hace poco escribí de otra película donde se toca el mismo tema. Con tanta gente en libertad condicional en Estados Unidos se ve que eso es un tema.

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