domingo, 8 de febrero de 2026

Genealogía del amor trágico


Amor Impossível ( Dir. António-Pedro Vasconcelos Guion Tiago Santos 2015)

Parece que ese título, más que el nombre de una película, es el de todo un género, el de las historias de amor sin final feliz. Un título muy extraño desde que existen los buscadores y las películas, como todo, necesitan nombres fácilmente distinguibles que no se confundan con otros cuando alguien los busca.

Pero lo de Amor Impossível parece a propósito. Desde un principio en la película se habla de Romeo y Julieta, de Cumbres Borrascosas y de una frase de Oscar Wilde acerca de que los hombres matan lo que aman.

Como si la película dijera: Sí, esta historia es otra historia de un amor imposible y de lo que se trata no es de las peculiaridades de un amor imposible en particular sino de ver lo que estos amores tienen en común.

Como si fueran la misma cosa, como si se transmitieran de una persona a otra por la sangre como un virus. O más probablemente a través de historias. Así como Madam Bovary se contagió leyendo novelas de amores apasionados y acabó buscando romances fuera de su matrimonio, la estudiante de letras Cristina quiere, como Catherine Earnshaw, la de Cumbres Borrascosas (quien aparece en una historia dentro de la historia), "ser" su amado, fundirse en un sólo ser con él. Ya desde ahí como que el obstáculo acecha por lo de que ella es ella y su novio otro y eso. Una maestra le pregunta a Cristina si cree que pueden haber amores tan apasionados sin obstáculos y Cristina responde que sí. Aunque pareciera que, por si las dudas, empieza por ponerse ese objetivo imposible.

Al final lo que se interpondrá entre ella y Tiago, su novio, no será que sus familias se opongan. Ni la imposibilidad física de fundir los cuerpos. Tampoco los separará alguna guerra o alguna diferencia escondida y traicionera entre sus almas. No, la culpa será de un playstation. La película dice estar basada en hechos reales y lo del playstation me parece lo más creíble de todo.

Resulta que Tiago se gasta el dinero que tenía para irse con Cristina a pasar un fin de semana a Lisboa en un playstation.

Se pelean y luego se reconcilian pero, para no hacerles el cuento largo, el playstation volverá no sólo a entrometerse en la relación sino a desencadenar la cadena de acontecimientos que harán de ese amor uno de esos que matan.

El playstation en complicidad con un destino heredado, la sangre que Cristina hereda de su padre, que ella está segura fue asesinado por una amante que no soportaba compartirlo con su madre.

Y las historias, como marionetistas atrás de todo, que hacen que Cristina viva como en un cuento de hadas según le dice su amiga lesbienamorada.

Puede verse la mano ensangrentada de las letras en lo que Tiago canta en su grupo de rock, contagiado por su novia a su vez infectada por Wilde.

Pero sobre todo el virus del amor trágico queda impregnado en el diario de Cristina que una mujer policía lee tratando de aclarar el crimen que era absolutamente inevitable a pesar de ser resultado de puras pinches coincidencias desafortunadas.

Madalena, esta mujer policía llegará al extremo de apuntar con su pistola a su novio, pareja policiaca y de cama, buscando seguramente más allá de pretextos, un amor de esos que nunca mueren, de esos que matan pues como ya se sabe amores que matan nunca mueren.



 

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