Nadie es inocente (Sarah Minter 1987) es considerado por algunos un documental o un drama documental y eso me parece un halago pues aunque tiene algunas tomas no montadas es obvio que casi todo está dramatizado y hay una historia, aunque minúscula. Eso sí, no hay actores en Nadie es inocente, todo mundo se interpreta a si mismo, algo que no era nuevo pero definitivamente no estaba de moda en los 80s.
Entonces la película nos sumerge en el mundo y la vida de los Mierdas Punk, una banda de chavos banda, valga la redundancia, pues en la ciudad de México a los chavos que empezaron a agruparse en bandas juveniles en los ochentas se les llamó chavos banda. La banda más famosa fue la de los Sex Panchitos. Y no es casualidad que las bandas tengan sex y punk en sus nombres pues como vemos en esta película, que no dura ni una hora por lo que si no me equivoco es un mediometraje, la ideología y religión de estas bandas es el punk. Kara, el protagonista, dice en una escena que deben ser más anarquistas y verse más fachas. Verse y ser más punks pues.
El punk encontró entonces terreno fértil en Ciudad Nezahualcóyotl, una gigantesca urbanización (Creo que es considerada la tercer ciudad con más población hispanohablante del mundo) pegada a la ciudad de México que se formó con migrantes pobres que llegaron del campo.
Entonces los Mierdas Punk conocen a los Sex Pistols, a los Exploited, y parece que hasta a Public Image Limited, y se ponen camisetas con la bandera británica y también usan jerga española, Kara dice encanar para explicar que la policía los mete a la cárcel.
Pero me queda claro que si a cualquiera de los ídolos punks de los mierdas los llevan a donde viven ellos, se mueren. Las escenas más crudas de la película son en los basureros por la zona del bordo de Xochiaca. A donde va a parar buena parte de la basura de la ciudad de México y su área conurbada, extensiones sin fin de basura. Y ahí vemos a los mierdas buscando ropa para verse más fachas. Uno encuentra un saco y dice "Miren, como el Johnny Rotten".
Sin duda, aún sin ser un documental propiamente, esta película tiene un gran valor como documento de una contracultura . Así sea una ficción. Y creo que sobre todo por capturar el habla, el lenguaje de los mierdas. Mucha gente habla como ellos y no es un lenguaje que suela aparecer en el cine.
Los mierdas aparecen como chavos muy reflexivos, tranquilos, simpáticos y confundidos. No van a ninguna parte. No hay futuro, esa también se la saben. Kara sin embargo quiere escapar y un día se va a la estación de tren a comprar un boleto que lo aleje de su vida.
El piensa constantemente en la muerte, lo que me recuerda que según Don Juan, el mítico brujo mexicano de los libros de Carlos Castaneda hay que tener presente a la muerte todo el tiempo. Pero también pienso que Kara parece que podría ser en el futuro un seguidor de la Santa Muerte. Un culto que en los ochentas ha de haber sido muy pequeño y poco conocido aún.
Kara huye de la muerte, de la confusión y la droga que lo confunde aún más, el cemento en su caso. También de la rutina y del hostigamiento de la tira, la policía.
Al final llega a uno de esos pueblos mexicanos que parecen habitados por puras viejas fantasmales. ¿Logrará Kara escapar del no futuro? Apenas llegando se ve qué es lo que Kara tiene en contra pues llega preguntando si ahí hay chavos banda y en donde podría comprar droga. Pero bueno, al menos ahí no hay policía según le dicen.
La respuesta seguramente está en la secuela de esta película ,"Nadie es inocente 20 años después", también dirigida por Sarah Minter.
Acá el trailer: https://mubi.com/en/films/nadie-es-inocente/trailer
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