Juana, ópera prima como realizador de Daniel Giménez Cacho es en el fondo una historia policiaca. Esta afirmación podría sorprender a algunos de los que vean la película. Y con razón, es como decir que una gran olla con sopa tiene pescado y uno le busca y rebusca y no encuentra ningún pescado. Pero ahí está. Lo que pasa es que la trama policiaca es de lo más simple. Básicamente se trata de que una periodista descubre a un feminicida pero para demostrarlo necesita las pruebas que tiene una persona y se las pide, esta persona dice que no pero sí las entrega. Y ya. A esta anécdota mínima se le agregan una narrativa fragmentada, no lineal, ya saben, para que parezca una película sofisticada, el famoso exceso de producto lácteo a las crepas de nixtamal, o crema a los tacos. También se le agregan muchos personajes secundarios y actuaciones intensísimas, algo común cuando los actores dirigen. Y para espesar el caldo todavía más una historia de abuso sexual en el pasado de la protagonista. Lo de moda pues.
Y claro, no podía faltar, en la presentación a la prensa de la película se repitió de diversos modos que esta es para que reflexionemos sobre el patriarcado.
Y a alguien se le salió preguntar con un tono como irónico ¿Qué tal (la película) que se acaban de desayunar? La verdad es que no me gustó y noté que nadie aplaudió cuando acabó. Según mi experiencia en las presentaciones de prensa cuando una película gusta hay aplausos. De hecho me pareció que el ambiente estaba un poco tenso y hasta me dio la sensación que Giménez Cacho sabe en el fondo que la película es mala. Dijo "Yo no estoy diciendo que vaya a ser un trancazo (de taquilla)" Pus no, seguro que no, pero que tal el trancazo a los espectadores. Decir que una película es para reflexionar, hacer conciencia o hablar de cosas de las que "generalmente no se habla" aunque en realidad se habla todo, pero todo, el tiempo de ellas sobre todo en el cine, la literatura, el teatro y en general la ficción, es como decir que hay que verlas porque necesitamos ser regañados.
Y yo que ni he matado a nadie. Y si me argumentan que es para reflexionar sobre el patriarcado o el machismo yo les diría que es otra película sobre feminicidios y abuso infantil que no aporta nada nuevo. De hecho lo que sí hay es un mensaje que minimiza el abuso: Se supone que la mamá de Juana sabía que el marido abusaba de la hija y nunca hizo nada. ¿Y cómo se soluciona el tema? La mamá y la hija se ponen un menjurje para la piel juntas y santo remedio. Mejor repartan de ese menjurje mágico y dejen las historias policiacas en paz que no se les ve talento para eso, esa última escena en donde Juana recibe una amenaza de muerte y lo que hace es sentarse a esperar no la hace ver fuerte y empoderada sino tonta. Bájense de su nube empoderada y ya no nos regañen por favor.
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