jueves, 15 de enero de 2026

Un silencio que estalla


Mátate, amor (Lynne Ramsay 2025 guion de L. Ramsay, Enda Walsh y Alice Birch, adaptación de una novela de Ariana Harwicz) nos presenta el retrato de una mujer que parece deprimida, todo mundo se lo dice. Sólo que ella nunca menciona la palabra depresión. En cambio dice que el universo la aburre. El universo y las estrellas no le dicen nada mientras que parece obsesionada con pequeñas cosas. También hay cosas grandes que le interesan: Un caballo, un negro que se quiere coger, la masturbación, el sexo, su bebé. Pero no es muy sociable y es una escritora que no escribe. Y como dijo Kafka "Un escritor que no escribe es un monstruo que está desafiando a la locura".

La historia parece que nos suelta pistas para que como público diagnostiquemos a Grace, sólo para decirnos después que no, que no sabemos que le pasa: En la primer escena vemos que Grace y Jackson, su pareja, llegan a vivir a una casa sucia, abandonada. En donde el tío de Jackson se suicidó. Pero Jackson al final la arregla y la casa queda muy bien. Pero no era eso. Tampoco la relación con Jackson que ponía su pito en todos lados menos en Grace, según le reclama ella. Pero ellos acaban casándose en una boda animada y ya al final de la película van en su camioneta cantando una canción de amor tomados de la mano. Pero tampoco era eso.

No es una de esas depresiones post-parto en las que la madre no quiere saber nada del hijo o hija, Grace quiere a su hijo. Parece que el problema viene desde antes, ella le cuenta a un sicólogo o psiquiatra que no le gustaban sus padres.

Creo que lo único parecido a una explicación que da Mátate, amor, sobre el problema de Grace es a través de la música. Todo el soundtrack está hecho de canciones muy viejas, como rock & roll de los cincuentas. Cuando llegan a la casa donde van a vivir, lo primero que hace Jackson es ver en donde va a escribir Grace y donde tocará él su batería. Pero él nunca la toca y ella nunca escribe. Grace pregunta si hay algún universo en donde ella sea una estrella de rock, pero en otra parte dice que no soporta las guitarras, sorprendiendo a Jackson.

Al final, la última canción, es la única que rompe la continuidad de la música de los cincuentas. El cierre con una versión de Love will tear us apart de Joy Division, cuya letra trata de la esperanza de que llegue el amor. Sólo un nuevo amor, una nueva música podrán salvar a Grace que mientras tanto se ha despojado de sus viejas ropas, ha quemado sus escritos y avanza rompiendo e incendiando todo a su paso.

La dirección de Lynne Ramsay está como muy fresca, original y creo que podría ganarse una nominación al Oscar a mejor dirección y claro, la actuación de Jennifer Lawrence también es nominable, de hecho ya se llevó el premio Donostia en el Festival de San Sebastián, siendo la persona más joven en ganarlo. También estuvo nominada para los Golden Globes y la película se llevo los premios a mejor fotografía y supervisión musical en los British Independent Film Awards.



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