miércoles, 14 de enero de 2026

El arte del azote

Valor Sentimental (Dir: Joachim Trier 2025 Guion: J. Trier y Eskil Vogt) es uno de esos dramas en que lo que se descubre al final es que en realidad nunca hubo problema: El padre siempre amó a las hijas, todos los sentimientos negativos fueron producto de malentendidos, todos son buenos y uno se queda con la sensación de haber comprado un sandwich sin jamón, una cerveza sin alcohol, una rosca sin muñequito.

La casa de los Borg, símbolo de la familia y que participa como narradora de la historia, tenía una grieta estructural. Al final Gustav el papá/abuelo sólo remodela el exterior y ni quien se acuerde de la grieta.

Ah pero eso sí, Gustav le dice a su hija actriz que ella actúa en obras de teatro para pensionados. Ella actúa en una obra de Chéjov y Gustav quiere que actúe en una película que va a dirigir, él es director de cine, y va a hacer una película sobre su mamá aunque niega que sea sobre su mamá.

O sea el mundo al revés, un director que sólo filma escenas de su vida no puede criticar a clásicos universales y peor tantito decir que son obras para jubilados cuando él mismo está ya prácticamente retirado y quiere hacer la película con sus amigos que están en la misma situación. Además lo que vemos de su película, hecha en su casa, anegada en lloriqueos, y en la que un personaje cae en la religiosidad no es precisamente un blockbuster de verano. De hecho la adaptación de Chéjov se veía más vanguardista.

Pero ella no rechaza salir en la película del padre por eso. Sino porque él nunca estaba con ella y su hermana, que en realidad sí las veía. De hecho Agnes, la hermana menor, actuó en una película de él y el papá dice que si no convivieron mucho en esa película y ella dice que sí pero que luego se iba. Aunque claro, regresaba y entonces ella sufría mucho y bua bua snif snif.

Puro azote barato. Y caigo en cuenta que esta es la tercer película noruega seguida que veo que cae en lo mismo, ArmandSueños (sexo y amor) son películas en las que los personajes también se ahogan en vasos de agua.

Pero, le reconozco a Valor Sentimental que quizá ella misma esté dando un remedio: En una escena Gustav le regala a su nieto, que está cumpliendo nueve años o diez, algo así, unas películas: La Maestra de Piano e Irreversible.

Podría ser que si ponen a todos los niños en Noruega a ver Irreversible y películas similares, cuando crezcan, los que se dediquen a hacer cine dejarán de lado tanto falso victimismo.

Sin embargo no dudo que esta película se lleve el Oscar a mejor película extranjera porque a la academia le encanta el cine en el cine. Como en esta película en que el tema de la actuación es muy importante, el personaje de Elle Fanning se supone que es una famosa actriz americana que entre lágrimas le dice a Gustav que no puede hacer el personaje que él le ofrece pues no siente que ella sea la indicada para el papel: Más azotadez e hipersensibilidad imposible.

Además aquí el cine es mágico: En su película Gustav describe cosas de sus hijas que no sólo desconocía sino que ni siquiera tenía modo de saber. Lo que suena raro aunque son cosas que a veces pasan. Y al final vemos que lo que él quería hacer era cambiar en la ficción una cosa que pasó en la realidad. En fin, apuéstenle una lana a Valor Sentimental.



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