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jueves, 19 de febrero de 2026

El racista que amaba el black booty

En Una Batalla Tras Otra, ¿Quienes se están enfrentando realmente? La derecha racista contra la izquierda revolucionaria ¿o más bien tenemos de un lado una derecha más hipócrita que racista o sea que se dice racista sólo cuando le conviene? Es un viejo tema que se ha visto en el cine en películas como Ciudadano Americano X, en la que el protagonista descubre que los líderes de su pandilla de supremacistas blancos hacen negocios con las pandillas chicanas cuando a él ni siquiera le permiten hablar con ellos.

Recientemente en La Desaparición de Josef Mengele, la película francesa-alemana-uruguaya-mexicana sobre el famoso criminal de guerra nazi Josef Mengele, vemos que este acabó casado con una brasileña que no era muy blanca que digamos. De hecho Mengele que no deja de escupir ideas racistas durante toda la película acaba teniendo un cuñado negro. Y él mismo ni siquiera era tan blanco.

En el caso de Una Batalla Tras Otra, el personaje de  Sean Penn, el Coronel Lockjaw, que por cierto la actuación de Penn es sublime, es un racista que sueña con pertenecer al grupo de los "cazadores navideños", un cónclave secreto de racistas inveterados. Pero tiene un cadáver en el clóset. O mejor dicho una hija mulata en algún lado. Porque le encantan las negras. 

Es un tema muy actual ahora que hay en Estados Unidos un presidente que está en la cama con los racistas pero por otro lado hace grandes negocios personales con los árabes y le ofrece "visas doradas" a cualquiera, sin importar su color, que pague un millón de dólares por ellas. Y además dos de sus tres esposas han sido extranjeras.

Supongo que el mensaje detrás de estas películas puede resumirse como "Es el dinero estúpido": Detrás del racismo y del movimiento antiinmigrante hay intereses económicos.

Y Una Batalla Tras Otra además de ser una película divertida, entretenida y original parece haberse adelantado un poco al tiempo. Sólo lo suficiente para estrenarse en el momento justo, pues se empezó a rodar en 2024, todavía durante el gobierno de Biden, antes del regreso del azote naranja que ha hecho que el panorama de enfrentamiento y represión que vemos en la película no parezca exagerado.

Quién sabe como le irá a esta película en los oscares pero será interesante ver la ceremonia y que trato recibe esta película extraordinaria.

sábado, 3 de enero de 2026

Una narrativa cooptada


They Live (John Carpenter 1988) se presenta como una historia de izquierda. Un trabajador desempleado llega a Los Angeles en busca de chamba y todo lo que escuchamos durante la primer parte de la película pertenece, o mejor dicho pertenecía, a un discurso de izquierda. El típico de explotadores y explotados, proletarios contra el capital etcétera. No se cita a Marx pero sí se habla de la conciencia obnubilada, de la manipulación para adormecer y dividir a los explotados o ganado. Uno de los que han logrado despertar y ver la verdad dice que para ellos, los explotadores, la gente es como ganado. 

Pero es fácil darse cuenta que, hoy en día, esta historia embonaría con el discurso de la derecha. Los enemigos son los que llegan de fuera, los aliens, y también los que compran coches extranjeros. Y las élites. Y la derecha en Estados Unidos ha logrado que los pobres piensen que los ricos, como Trump, son sus aliados en contra de los malvados elitistas liberales.

La propia idea delirante de la conspiración de extraterrestres es muy de derecha, así como lo de juntar armas para enfrentar al poder. En cuanto a los medios, el arma que hipnotiza a la población es un canal de cable. Los medios en la vida real son atacados tanto por la izquierda como por la derecha. Pero nunca se había atacado al periodismo como con Trump.

Un detalle interesante es que el protagonista, que tiene el extraño apellido "Nada", es un tipo callado que apenas abre la boca hasta que tiene un arma en la mano. Como si esta fuera su permiso para hablar. ¿Y cómo le hace para que su amigo vea las cosas como él? Pues a madrazos. Con esas cosas en la cabeza, consciente o inconscientemente, no es extraño que los proletarios en E.U. se hayan vuelto derechistas. Pero ojo, los lentes y el programa de TV que hacen que la gente vea la supuesta verdad funcionan como una droga y cuando pasa su efecto la caída es fuerte según dice Nada.

Por cierto, aquí ya hay drones que vigilan a la gente, y algo realmente curioso, el idioma escrito de los extraterrestres es como un código QR nada más que extendido como escritura en vez de en un cuadrito.
 

martes, 16 de diciembre de 2025

Esta no es una película navideña


Duro de Matar (1988 Dir John McTiernan, guion  Jed Stuart y Steven E. de Souza basado en la novela Nothing Lasts Forever de Roderick Thorp) no es navideña pues la navidad no es algo central a la trama. Es sólo algo que se usa principalmente para darle a John McClane más "corazón", como dice el famoso director Joel Schumacher. Es decir para enfatizar su relación con su esposa y su familia. Y en general lo de la navidad le da personalidad a la película, es un diferenciador. Pero Duro de Matar ni siquiera se estrenó en temporada navideña sino en verano, como típicamente sucede con el cine de acción.

Esta película es una "heist movie", del género de los atracos pues. Es un guion que se pone de ejemplo de gran guion. A pesar de que se empezó a filmar cuando apenas tenía treinta y cuatro cuartillas. Dejaba un margen de flexibilidad, con los diálogos por ejemplo, que se escribían cada día antes de filmar. Pero por otro lado los guionistas fueron a conocer la locación, aún en construcción, mientras escribían. Tiene puntos de gran sofisticación, como que el último candado de la bóveda con los bonos que Gruber y su banda quieren robar sólo se puede desconectar desde afuera. Pero Gruber sabe que el protocolo a seguir en caso de ataques terroristas empieza con cortar la luz desde afuera y entonces ese candado lo va a desconectar el FBI.

Y la buena factura va desde ese guion hasta las actuaciones. Cada mirada dice algo y aporta a contar la historia.

Eso sí la película ensalza a los policías y a las armas a mas no poder. El compañero de vuelo de McClane queda atónito, por decir lo menos, al ver su pistola.

Pero los policías a nivel de calle tipo McClane o el sargento Powell son buenos. Ya el de arriba, el subcomisionado de policía es malo y pendejo. Pero nada comparado con los de más arriba, los del FBI, esos sí son unos brutos descerebrados. Como el alto ejecutivo Ellis, otro wey mamón y pendejo.

Los malos por supuesto son extranjeros y odian a América. En eso la historia no se aparta de las reglas no escritas.

En cuanto al villano, sólo podía haber villanos así en los ochentas: De traje y corbata, perfectamente peinado y rasurado sin un sólo pelo fuera de lugar. Lee Forbes, sabe de bonos y tiene una educación clásica según dice él mismo. Ellis, el encargado de negocios internacionales de la corporación Nakatomi lo reconoce como a un hombre de negocios como él, como a su par.

Y claro que pueden haber muchos villanos así, hijos de su neoliberal mamá. Pero la gente ya no cree que esas personas sean tan inteligentes. Pueden ser malos, pero listos no tanto.

Entonces hay un toque populista, en el sentido de que el poli y el patrullero negro devorador de twinkies pueden más que el villano con trajes hechos a la medida en Londres, el FBI, el subcomisionado de policía y hasta el conductor de televisión.

En cuanto al conflicto de los McClane, parece falso. Ellos dos se aman, no están divorciados. Luego entonces no hay una explicación de porque ella lo manda a dormir al cuarto de huéspedes o porque regresó al apellido de soltera. Sólo sabemos que los separó una compañía extranjera. Y de los japoneses; que primero atacaron Pearl Harbour y ahora le quitan la esposa a McClane. Pero él la rescata al final y se la lleva en limousine, dejando atrás la torre Nakatomi en llamas. Tomen eso elitistas extranjeros. Y feliz navidad.


lunes, 27 de octubre de 2025

Sangre y Tierra


Los Niños del Maíz (Fritz Kiersch 84) un clásico del folk horror nos presenta una deidad que surge como por debajo de la iglesia protestante. En el pueblo de Gatlin, Nebraska, la iglesia (protestante) anuncia un sermón acerca del Maíz y Dios. Gatlin es una isla en un mar de maíz y hasta hay una pareja de navegantes cuyo automóvil encallará en Gatlin. No serán devorados por sirenas pero los niños del lugar los querrán crucificar por fuereños. 

Tal y como está escrito en los mandamientos del horror, a la pareja, Vicky y Burt, les advierten en una gasolinería decrépita que no se paren en Gatlin, que ahí no les gusta la gente de fuera, pero, como también es de ley, el hombre, Burt, no hace caso.

Hay otra señal interesante: Al igual que en Masacre en Texas, desde antes de llegar a la gasolinería/portal del infierno, los viajantes de la carretera vienen oyendo señales ominosas por el radio. En este caso no pueden sintonizar otra cosa que no sean predicadores fanáticos. A la lista de gente que se irá al infierno según el predicador: homosexuales, fornicadores y usuarios de droga, Burt y Vicky burlonamente le agregan a los graduados de la Universidad y a los que ven la televisión pública, es decir la televisión educativa. Dando a entender quienes no escuchan a esos predicadores. Y por cierto otra similitud con Masacre en Texas es el tema de la gasolina. En Gatlin todos los adultos son asesinados, excepto el de la gasolinería, al menos al principio. 

Si en la mitología americana la carretera es el lugar de búsqueda o perdición espiritual, la peregrinación para encontrarse a uno mismo o el camino al infierno, la radio era antes del internet lo que avisaba lo que venía adelante.

En Gatlin está el predicador de un ente relacionado con el maíz. Pero también con el cristianismo, del que toma las crucifixiones y la iglesia del lugar. Además del estilo bíblico del predicador que era un predicador cristiano. Como sabemos en México, los dioses del maíz no son nada nuevo. Este ente es una típica deidad de sociedades agrícolas, de las que dicen "¿Quieres ayuda con tu cosecha? pues sacrifícame unos humanos." Y viene de la tierra es "El que camina detrás del surco". Como si los fieles de Gatlin de tanto rezar por las lluvias (De la sequía sólo queda el anuncio del sermón sobre Dios y el maíz pero en el cuento original de Stephen King se habla más al respecto) hubieran despertado una deidad primitiva. 

Pero lo que me resulta más interesante del ente "Que camina detrás del surco" es que es un Dios de sangre y tierra. Dice uno de los líderes de la secta que es un Dios de sangre y sacrificios, y pide sacrificios pero además no acepta a los de afuera, como Burt y Vicky, lo que lleva a pensar en otro significado de sangre, significado que suele ir unido a la tierra. Los principios "sangre y tierra" en inglés se refieren a posturas políticas extremistas, como el nazismo, que enfatizan lo que en México llamaríamos la raza y el territorio (o tierra).

Y no hay duda de que "el que camina detrás del surco" está relacionado con la tierra, de hecho se le ve como tierra que se levanta y se mueve, además su maizal es sagrado y la tierra donde hacen las crucifixiones igual.

Todo esto hace pensar en el radicalismo que hay actualmente en Estados Unidos. En especial el de derecha. Un radicalismo racista, sectario, uno de cuyos líderes más populares, Charlie Kirk, dijo una vez que si era por el derecho "sagrado" (¡Sagrado, no mamar!) a tener armas podía aceptarse que hubieran víctimas inocentes, que eran como sacrificios por este sagrado derecho.

¿Y cómo empezó a difundirse este radicalismo político encarnado ahora en el trumpismo? Claro, siempre ha existido, ¿pero como fue que creció tanto que acabó cooptando al partido republicano? Según leí en algún lado fue por la radio digital en los noventas que empezó a crecer. Y como es bien sabido las comunidades más trumpistas son las rurales y las de fundamentalistas cristianos.


viernes, 26 de septiembre de 2025

Charlie K, Tyler el ejecutor y el casino de Trump


En Snake Eyes (Brian De Palma 1998) una conductora de televisión en Atlantic City habla de una gran pelea de box que está por comenzar mientras los vientos de la posverdad rugen con fuerza, tanto así que hay un huracán, y ella dice que hay un huracán pero la obligan a decir que es una tormenta tropical. 

No es de extrañar, la pelea será en una arena propiedad de un empresario de hoteles y casinos que al parecer está inspirado en Donald Trump, de hecho parte de la película está filmada en el Taj Mahal de Atlantic City, un casino que en ese entonces era de Trump. Y el huracán no es un huracán cualquiera, es el huracán Jezabel, como la revista feminista que, de broma, hizo que unas brujas le hicieran maldiciones y conjuros a Charlie Kirk dos días antes de su asesinato. Entonces este personaje basado en Trump, dueño del lugar y organizador de la pelea, llega con su amigo Charlie Kirk. Perdón Charlie Kirkland, mientras todos en la arena gritan ¡Tyler, Tyler, Tyler! pues el boxeador favorito es Tyler, "El Ejecutor", una extraña coincidencia considerando que el asesino de Charlie Kirk se llama Tyler. Y que en la película Charlie Kirkland acaba con una bala en el cuello.

El asesinato es ordenado por este empresario casinero, que se apellida Powell en la película, y estaba a cargo del almirante Dunne (Gary Sinise), un mairno supuestamente disciplinado, leal, honesto, incorruptible, y fiel a su esposa. Pero en realidad un corrupto asesino.

El héroe resulta ser el policía local de Atlantic City, el detective Rick Santoro (Nicholas Cage), un tipo corrupto, infiel, egoísta, parrandero y jugador, que sólo ve por si mismo y que es amigo de Dunne.

Al final la verdadera pelea de box no es entre el campeón de los pesos pesados Tyler y su retador mexicano José Pacífico Ruiz, pues esa pelea estaba arreglada a favor del mexicano. Pero después Dunne hace que Tyler se madreé a Rick Santoro para que diga donde está Julia, una mujer con documentos que afectan a Powell. Pero Santoro no se dobla, quizá porque antes habló con Tyler que aceptó que la pelea estaba arreglada y le contó que, tras perder su honor dejándose ganar, ya no sabía ni quien era. Como si Santoro siguiera el viejo código de la mafia italiana, podía hacer lo que fuera menos matar mujeres.

Al final, como se lo advirtió Dunne, toda su corrupción sale a relucir y pierde a la esposa y hasta a la amante.

Pero Santoro no pierde su alma y además logra lo que más quería: Salir en televisión para así meterse en la política. Sí, es corrupto, transa e infiel pero como sabemos en estos tiempos eso no es un gran problema político.  

Y además, como hemos aprendido los mexicanos, los que tienen fama de honestos, como los almirantes de la marina por ejemplo, resultan ser los peores.


miércoles, 3 de septiembre de 2025

El sol zombificador


Eddington (Ari Aster 2025) presenta a manera de enlace entre capítulos una imagen clásica del western: El sol en el cénit rodeado de un halo. En la típica de vaqueros esa imagen viene con música ominosa que anticipa un desenlace fatal y de remate suena el cascabel de una víbora o se escuchan graznidos de zopilotes. Sabemos que el héroe cruza el desierto y, a menos que suceda algo inesperado su muerte es inminente.

En el pueblo de Eddington, un microcosmos de Estados Unidos, el que está condenado no es un solitario vaquero, más bien parece ser el pueblo completo. Lo dice Joe Cross (Joaquin Phoenix), el sheriff de esta población en el desierto de Nuevo México. Se lo dice al alcalde: "Tu pueblo está muerto". Y Cross, como un Trump wannabe, quiere devolver a Eddington a supuestos tiempos de gloria pasados cuando era un pueblo dedicado a la minería de cobre.

Pero parece que el principal problema de Eddington no es ni el covid 19, la historia transcurre en 2020, ni tiene nada que ver con el cobre. Más bien es como si el sol del desierto les estuviera causando alucinaciones a los habitantes, o como si les estuviera comiendo el cerebro, zombificándolos.

Eso sin embargo es metafórico, lo que vemos es un virus, que no tiene nada que ver con el covid, que entra por la laptop de Dawn (Deirdre O´Connell), una fanática de las conspiraciones empeñada en que su hija Louise (Emma Stone) "saque la cabeza de la arena", es decir que acepte las teorías conspirativas igual que ella.

Louise por cierto, está mal, al principio no sabemos que tiene, parece deprimida, se siente observada todo el tiempo, rechaza el sexo con su esposo, quien al inicio de la película esta viendo un video sobre personas que quieren tener hijos pero su pareja no.

La cura resulta ser un tuluminati: Vernon (Austin Butler) un "iluminado" que asegura que gracias a cinco años de terapias experimentales recuperó recuerdos de cuando su papá lo regaló a un grupo de pedófilos, que lo llevaron junto con otros diez niños, a un bosque para abusar de ellos y sólo él pudo escapar. Todo acerca de este gurú parece falso empezando por su historia y las teorías conspirativas que propala en su sitio de internet. Así que cuando nos enteramos que el problema de Louise supuestamente es que fue abusada, y luego al final la vemos feliz y embarazada junto a Vernon, lo de que sus problemas vinieran del abuso parece dudoso. Para empezar ella nunca dice quien fue el que abusó de ella. Su mamá dice que fue Ted García (Pedro Pascal), el alcalde del pueblo, pero Louise lo niega. El sheriff Cross le pregunta quien fue y ella no le dice nada a su marido. De cualquier modo el problema por un abuso cuando ella era niña no se había podido arreglar hasta que llega el loco chalado de Vernon. La conclusión lógica es que ella necesitaba un charlatán y una secta para sanar y poder tener hijos.

Es el triunfo de los merolicos y embaucadores, como el vagabundo mugroso y descalzo con quien inicia la película, quien va hablando solo prometiendo millones a quienes le hagan caso. Significativamente atrás de este vagabundo, Lodge (Clifton Collins), se ve la construcción de un gigantesco centro de datos para alguna inteligencia artificial. Lodge acaba muerto, pero otra conspiranoica, la suegra del sheriff, será de las triunfadoras. Ella será quien hablará en la inaguración del gigantesco centro de datos, pues a su yerno le meten un cuchillo en la cabeza y queda como vegetal, pero aún así gana las elecciones y se convierte en el nuevo alcalde de Eddington. Y como no puede moverse o hablar, la suegra, con la que vive, acaba siendo el verdadero poder.

¿Pero cómo fue que Joe Cross acabó como un despojo humano descerebrado?

Al principio parece un tipo que sólo está en contra de ponerse cubrebocas y de la cuarentena porque según él el covid aún no ha llegado a Eddington. Parece un tipo bonachón que ayuda a la gente, está en contra del alcalde García porque este es corrupto y ama profundamente a su esposa.

Pero no quiere pensar: Decide lanzarse para alcalde y no quiere pensarlo mucho, acusa a Ted García de violación y tampoco quiere pensarlo mucho antes de lanzar la acusación por las redes. Va soltando pequeñas teorías conspirativas como que detrás del centro de datos está Bill Gates, algo de lo que no tiene la menor prueba, o que los tapabocas tienen que ver con el comunismo y acabarán siendo mortales. Después de acusar a García de violar a su esposa las cosas se van enredando cada vez más hasta que acaba haciéndose de enemigos que lo quieren matar.

Y las teorías descerebradas de derecha no son el único blanco de críticas en esta película. También aparecen wokes con ideas bastante radicales como los blancos que quieren acabar con los blancos. Uno de ellos, Brian (Cameron Mann), acaba matando a un tipo de la "antifa", los antifascistas, el que le clava un cuchillo al sheriff y paradójicamente eso le permite convertirse en un influencer de derecha. Pero influencer al fin. Y en efecto, los extremos se tocan.   

martes, 2 de marzo de 2021

Son

 


Son es una buena combinación entre thriller y horror. Empieza con un sermón cristiano pero con tono demoniaco. Nada nuevo claro, a fin de cuentas el tema del anticristo, (Así como la inquisición, la quema de brujas etc ) que esta película retoma, viene del cristianismo. Lo interesante es que no se sabe si esto se va a tratar de un grupo pedófilo o de una secta, o de locura o si los buenos realmente lo son o si los malos no acaban siendo los buenos. Tiene este elemento tan contemporáneo de que ni los personajes o los espectadores saben que es lo real, pero bien utilizado para darle tensión a la historia. 

Que el tema de la pedofilia salga en el cine no es de extrañar con tantos casos que hay. Lo mismo las sectas. Lo que me llama más la atención es el tema del canibalismo también muy de moda. En este caso hay un paralelismo con la comunión cristiana, donde se come el cuerpo de Cristo para que Dios entre en uno. Y en esta película también sirve como metáfora de las drogas. Quizá simplemente sucede que los humanos nos estamos canibalizando unos a otros aunque no sea literalmente.

Y que el tema de sectas, pedofilia y canibalismo salgan juntos no creo que sea ninguna casualidad. Las sectas cristianas en Estados Unidos apoyan a Trump, y los republicanos ahora son como una supersecta con un líder que para algunos es un enviado de Dios (Sí, Trump) y no escuchan a nadie que contradiga su fe. Y para ellos los demócratas liberales son del demonio y están dirigidos por unos pedófilos caníbales. Los Clinton, Obama etc. Como dije el mundo parece estar lleno de pedófilos y ha de haber en todos lados pero ya cuando un tema central en una elección presidencial es que un bando dice que los otros son unos satánicos pedófilos caníbales parece más bien proyección de su propia sombra secta.

domingo, 21 de febrero de 2021

Willy´s Wonderland: El culto de la comadreja


De esas tan malas, tan malas que pueden ser divertidas de tan malas. (Conste, "pueden" si no son fans de este tipo de cosas mejor aléjense). Es una mezcla como de cuatro temas típicos de terror, aunque a veces mas bien da risa: El parque de diversiones del demonio, lo infantil terrorífico, el pueblo perdido con un oscuro secreto y también un poco de los adolescentes en una cabaña en el bosque. Incluyendo la escena donde hacen brocheta a un par de ell@s mientras cogen.

Me llama la atención que según el director, esta película está influenciada por Killer Klowns from Outer Space. Una de las últimas películas analizadas en este blog. De hecho uno de los productores de Killer Klowns también participa en la producción de esta cosa. Y yo sólo encuentro una relación entre ambas, pero dudo mucho, no creo, que sea a lo que se refiere el director. Como escribí en el análisis de Killer Klowns, la película me hizo pensar en el trumpismo. Y esta también. En Estados Unidos las zonas rurales, los pueblitos pobres como el que sale en esta película, donde la gente vive en campers son las zonas donde más apoyan a Trump. Y en este pueblo tejano en particular están al servicio de una comadreja satánica robótica. Y en Estados Unidos decirle de alguien que es una comadreja significa que él o la susodicha es mentirosa, armapleitos, traicionera, que tiene una lengua venenosa como diríamos en español. 
  

jueves, 31 de diciembre de 2020

Payaso mata payaso



Payaso mata payaso. Así como brozo y amlo y el payaso anaranjado que no se quiere ir de la casa blanca y sus némesis: los conductores y comediantes de los late night shows y de saturday night live. ¿No es exagerado ver una relación entre Killer Klowns from Outer Space y los payasos de la política contemporánea? Tal vez, pero conste que en esta película hay un policía bueno y uno malo, y el malo es un fascista que odia a los estudiantes del college de su pueblo, por ser niños mimados liberales. Y en la última elección americana quedó claro que la principal división en USA es entre republicanos rurales o semirurales o de pequeñas ciudades que odian a los liberales de las ciudades que estudiaron o estudian college y que tienen más dinero. Y lo que hacen los killer klowns con la gente es envolverla en una dulce red de mentiras. Perdón de algodón de dulce. Y los almacenan estilo matrix para chuparles lo que les sirve. Hay además otro tema seguramente relacionado con el anterior: Según Jung nuestro "self", nuestro verdadero ser digamos, es una especie de centro al que se llega descubriendo un velo tras otro. De hecho en alguna parte habla de mandalas geométricos. Aquí al final para derrotar a los payasos asesinos hay que llegar al centro del circo, a través de puertas cada vez más chicas, cada una con un dibujo geométrico o abstracto. Y esto me lleva al tema de Todo sobre Eve, sobre la verdadera personalidad y la "persona", es decir las adaptaciones sociales que todos debemos hacer. Digamos que la "persona" puede ser el pequeño payaso o payasos que todos llevamos dentro. Curiosamente aquí el policía bueno, para matar al gran payaso del mal, lo que hace es quitarse su placa de policía para destrozar el centro del payaso, su nariz roja. Esto es muy jungiano, porque Jung diría que si llevamos un payaso del mal adentro lo que habría que hacer es dejar de ser o creernos tan serios pues lo reprimido es peligroso.



miércoles, 1 de mayo de 2013

Bajo los suburbios


En Frankenweenie Tim Burton retoma, entre otros mitos cinematográficos, el del pueblo o lugar construido sobre un cementerio indio o tierra sagrada india. Este es un mito que según tengo entendido viene de películas como poltergeist y muchas otras, sobre todo de terror. También se supone que hay algo de esto en El Resplandor de Kubrick. Esto de estar sobre tierra sagrada, tomada a la fuerza despojando a los indios, provoca que en alguna aparentemente muy tranquila población sucedan hechos extraños y terroríficos. En el caso de Nueva Holanda, el típico suburbio americano en donde tiene lugar Frankenweenie, al mito de que se encuentra sobre un cementerio indio, se le agrega un cementerio de mineros muertos o una mina de oro llena de mineros muertos. Da lo mismo, el caso es que el lugar fue hecho gracias a la explotación y despojo de las almas enterradas abajo. Y curiosamente esta maldición se manifiesta en forma de muchos rayos que matan gente. O sea de la energía, y el símbolo de Nueva Holanda también tiene que ver con la energía pues se trata de un molino de viento sobre una colina. Como es de suponerse este símbolo deberá arder entre las llamas antes de que pueda triunfar el bien.

Y el mal no sólo está enterrado en las entrañas de este fraccionamiento, también está por encima de él pues el alcalde de Nueva Holanda es un tipo de esos que salen con antorchas a quemar brujar o inmigrantes ilegales; o perros como Sparky. También es un tipo obscurantista seguramente puritano y muy religioso que hecha al profesor de ciencia de la escuela primaria de Nueva Holanda. Y hace cantar a su sobrina el himno de Nueva Holanda y de sus casas que se pueden adquirir con bajas tasas hipotecarias. Por suerte para los habitantes de este lugar la cuenta de su riqueza y de sus fuentes de energía malhabidas les llegará en forma de una tortuga estilo godzilla, seamonkeys de agua dulce que mueren al hecharles sal, un gato-vampiro y otras cosas así y no de chicos suburbanos desquiciados armados con bombas o metralletas. No digo que las víctimas de atentados tengan la culpa de nada, conste. Desprecio totalmente a la gente que mata nomás por matar. Sólo digo que el equivalente en el mundo real, en los suburbios de verdad, de los monstruos, fantasmas y demás agentes del terror del cine son los ataques de los loquitos, y entre los loquitos van incluidos todos los terroristas.