miércoles, 29 de febrero de 2012

De las desventuras de un artista francés en Hollywoodland


La escena que más me gustó de El Artista fue la última, cuando dicen: Silencio, vamos a grabar y luego cámara y acción! Para quienes han tenido que ver algo con el cine ese ritual antes de hacer una toma tiene mucha carga emocional, escucharlo es algo que se puede extrañar, desear, emocionar de muchas formas. Vista desde ese punto de vista El Artista puede verse como una pequeña historia acerca de lo que costó ese pequeño cambio en el ritual: lo de pedir silencio y decir que se está grabando. Y bueno, en vez de críticar El Artista (Que me gustó aunque no creo que sea un clásico), mejor les paso un par de links interesantes, pues esta es de esas películas en que para los cinéfilos a veces se divierten más buscando todas las referencias a películas antiguas que la película misma. En este blog viene un post en español sobre estas referencias. Y en este un crítico al que no le gustó la película que porque no le hace verdadera justicia a esa época del cine ( Lo cuál me parece muy exagerado, ni que fuera una clase de historia ) hace sin embargo un interesante repaso de lo que era realmente Hollywood en ese entonces. Que era bastante más complicado de lo que parece al ver El Artista.

P.D. Me quedé pensando... ...que la primera escena de una película en la cual el villano es una nueva tecnología sea la de la foto es muy apropiado.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El blues del estadio


Es realmente raro ver una película Hollywoodense, con-reparto-estelar-y-toda-la-cosa que se meta al tema del fracaso como lo hace Moneyball, que en vez de ser motivadora, tiene tono como de consolación; que acaba con una canción dulce y triste y que hace todo eso tan deliberadamente. Podrían haber puesto a decir a Billy Beane, el personaje principal "Si este equipo llega a los 20 patidos invictos consideraré que he triunfado" y luego con ese triunfo tener un final apoteósico y triunfador, pero la película con toda saña hace decir a Beane que a él no le importa un carajo el récord, que él lo que quiere es la serie mundial y que cualquier otra cosa no sirve. Para luego ponerlo al final derrumbado en el campo de juego diciendo que él realmente quería ganar ahí, en ese estadio. ¿Un reflejo del mood de la gran recesión en E.U.? Y es también curioso que haya varios diálogos en donde se habla de cambiar el sistema, aunque se trate del sistema del beisbol. Y realmente lo único que le critíca la película al beisbol es que hay unos ojetes en Nueva York que como tienen mucho varo se agandallan a los demás. Los Yanquis de Nueva York, claro está.

Aunque una parte del atractivo de esta película es dar una visión desde dentro del mundo del beisbol, creo que tal vez sea más atractiva para los que no somos aficionados que para los que sí pues estuve leyendo comentarios y hay aficionados que señalan todo aquello en lo que la película se aparta de la verdadera historia, que son diferencias importantes y como que eso hace que no les guste tanto. Pero claro, las actuaciones son magníficas empezando por Brad Pitt. Y los vestidores de un equipo profesional sin duda pueden ofrecer muchas situaciones interesantes.


jueves, 9 de febrero de 2012

Otra película a la cuenta de la retromanía




   
Me sorprendió bastante que Caballo de Guerra estuviera nominada al Oscar. Es cursísima, y el soundtrack de John Williams hace que debiera estar contraindicada para diabéticos. Por un lado parece un viejo programa de televisión de Disney, bastante infantil. Pero no es una película infantil. Y además de ser una historia de época, me daba la sensación de que el director, Steven Spielberg, le había puesto un estilo retro a la dirección. Como si no fuera suficiente hacer una historia de principios del siglo XX, que de por si recuerda viejos programas de Disney. Así que me puse a ver que habían escrito los críticos de Caballo de Guerra y en efecto, parece que todos están de acuerdo en que retoma el estilo de viejos directores de Hollywood como Victor Fleming, el de "Lo que el Viento se Llevó" y  John Ford, un clásico de los viejos Westerns. Guguleen "War Horse" junto con "Victor Fleming" y verán que casi parece complot, todos están de acuerdo. Este crítico en particular dice que esta película no es que les deba algo a los grandes directores sentimentalistas Victor Fleming y Douglas Sirk, sino que les debe todo. Así que a "La invención de Hugo", "El Artista" y "Medianoche en París" hay que agregarle también "Caballo de Guerra" como otra de las películas retro - obsesionadas por el pasado que competirán por el Oscar este año. O sea la oleada esta fuerte, aquí mismo en este blog escribí sobre The Ward, una película que parece que llegó muchos años tarde y Dream House, cuya publicidad cínicamente trata de engañar al público haciendo creer que tiene algo que ver con "El Resplandor" de Stanley Kubrick.

lunes, 6 de febrero de 2012

La hacker que no decía por favor


Antes de ver la chica del dragón tatuado me propuse leer la novela, y no me gustó, la dejé por ahí de la segunda parte. Me pareció sumamente sobrevalorada. La película me gustó más, lo cual le da puntos a la teoría que dice que de buenas novelas salen malas películas y visceversa. Aunque tampoco es que la película sea una obra maestra, pero se deja ver. ¿Qué fue lo que no me gustó de la novela?: sobre todo la sensación de "Bueno, ¿este tipo quiere contar algo realmente o se va a seguir otros cientos de páginas prometiendo que ahora si ya viene lo bueno?" Abusa de la creación de expectativas creando un efecto que podríamos llamar "de final de viernes" como si fuera una telenovela que al final de cada capítula inventa algo para que vuelvas a ver el próximo aunque ni siquiera tenga la intención realmente de contar lo que ha prometido. Esto se nota claramente, por ejemplo, cuando suelta así al final de un capítulo que Mikael Blomkvist vive un triángulo amoroso. Yo lo que pensé fue ¿En serio se va a meter a eso también? porque ya para entonces la novela ha empezado lo que podrían ser muchas historias: La corrupción e intriga del caso Wennerstrom, La corrupción e intriga en la familia Vander, Lisbeth Salander etc. Como que el autor no sabe a donde va y entonces multiplica personajes y situaciones gratuitamente. Y al menos por lo que pude ver en la película, ese triángulo amoroso en efecto fue solo para dar un efecto de final de capítulo. O sea, la novela me provocó la típica sensación de hartazgo de cuando uno lee y lee y no acaba de captar de que se trata realmente el libro. Y, hasta donde yo me quedé, lo más importante era el caso del corrupto empresario Wennerstrom, pero tal vez por ser mexicano estoy curado de espantos en cuanto al tema de la corrupción y se que puedo encontrar mejores historias en periódicos o revistas. También promete la novela, con notas al inicio de cada parte de la misma, que se va a tratar del tema del abuso contra las mujeres, pero cuando uno lleva tantas páginas y el mentado tema aún no hace su aparición pues se empieza a sospechar que eso es otro truco fácil, Y también, por lo que se ve en la película ese no es tampoco realmente el tema de este libro.

¿Entonces cuál es la historia de la chica del dragón tatuado? En realidad es un amasijo de historias, hay una historia sobre un periodista que se enfrenta a un empresario corrupto, en medio se mete otra historia detectivesca sobre un asesino serial y hay otra historia sobre una hacker que es extorsionada sexualmente por el oficial que el gobierno puso a su cargo por su pasado conflictivo. Lo que me quedó claro es que en esta película lo importante no es la historia en si misma sino uno de los personajes principales, Lisbeth Salander.

Ya desde que estaba leyendo la novela había oído que era el personaje a checar. Inclusive según Mario Vargas Llosa ha entrado un nuevo personaje entre los grandes de la literatura universal. ¡Vaya exageración! Confieso que antes de ver la película estaba muy intrigado ¿Pues qué le ven a esta novela y a la tal Lisbeth Salander? Pero creo que ya entendí: Lisbeth Salander no me sorprende tanto porque he leído otras historias de hackers, y los hackers suelen ser personajes muy peculiares. Pero bueno ya que vi la película entendí la atracción por Lisbeth Salander. Creo que el gran mérito de este personaje, y que es a la vez el de la película, es su actualidad: es un personaje que, por decirlo de algún modo, llega a anunciar que las viejas reglas ya no aplican. Algo que viene en la novela y que no mencionan en la película es que Lisbeth Salander no acabó el bachillerato, y no respeta las reglas del trabajo, empezando porque no se apega al horario, bueno no se apegaba al horario cuando trabajaba de planta antes de volverse freelance y tampoco sigue ninguna otra regla u obedece órdenes. En la película la presentan como de trato muy brusco, nunca dice gracias o por favor. No recuerdo que fuera así exactamente en la novela, pero bueno, sí era un personaje antisocial . Y no decir por favor es táaaan Hollywood. El caso es que frente a ella y los suyos las viejas ideas sobre privacidad o sobre la diferencia entre lo que es tuyo y lo que es mío, o sobre sexualidad, y claro, también sobre quién y como se encarga de hacer justicia, estallan como antigüedades tiradas a la banqueta desde algún edificio. Y todo esto sin perder un cierto grado de verosimilitud.

Claro, no es que antes de Lisbeth Salander no hubiera habido personajes parecidos, pero su mérito es que es como la primera hacker que entra tan al mainstream de la novela y de la ficción. Además la novela es muy políticamente correcta, empezando por presentar a una hacker mujer, y a un musulmán que es muy buena persona etc. La película, a pesar de que por tener que meter una historia tan larga en apenas tres horas parece que en vez de contarnos una historia nos está contando lo que cuenta la historia, tiene suficientes escenas impactantes y diálogos rescatables como para valer la pena. Es tan obvio que aquí lo importante no es la historia, o las historias, que incluso en el caso del asesino serial, la historia pasa tan rápidamente que la única forma de entender como es que lo agarran es gracias a la explicación que le da Blomkvist al propio asesino al final (...de esa historia). No, lo importante era presentar a la chica del dragón tatuado, que a juzgar por alguna cosa que he leído por ahí, ya es una heroína del más alto nivel para la banda del girl power.                            

miércoles, 25 de enero de 2012

La película que se equivocó de casa: Dream House


Es muy curioso que hayan salido casi al mismo tiempo dos películas que recuerdan tanto a dos clásicas de Jack Nicholson: Primero The Ward, ya reseñada en el post de abajo, y la todavía más fallida Dream House a la que sólo faltó que la promovieran como el regreso de las gemelas de El Resplandor. Basta con ver el poster de la película y el trailer en el que al final hasta le agregan una escena, inexistente en la película, en que las gemelas se funden con la pared. Parece que hasta el tapiz de la pared lo copiaron. Y en México le pusieron Detrás de las Paredes.

Nada más que en esta película no hay nada terrorífico detrás de las paredes ni detrás de nada. He ahí una razón de su fracaso, se vende como una película de terror, parece ser una película de terror más o menos durante la primera mitad y luego resulta que no es de terror sino que es un thriller sicológico, nada más que para cuando nos enteramos que de lo que se trata es de descubrir quién es el asesino ya es demasiado tarde y al final no se desarrolla bien ni una ni otra cosa. Además al igual que en The Ward, resulta que el personaje sufre de trastornos de personalidad múltiple por lo que el espectador debe entender que todo lo que ha visto ha sido sólo una alucinación del personaje principal. 

Otras cosas en la que esta película se asemeja a El Resplandor es que el personaje principal es un escritor que aparentemente es un buen padre y esposo, y en que el inquilino anterior del lugar a donde va a escribir un libro había matado a su familia. También, en ambas películas resulta que el recién llegado escritor en realidad ya había vivido ahí antes, como lo señala la escena final de El Resplandor que muestra una foto antigua del hotel en donde Jack Nicholson / Jack Torrance está en una fiesta. Sólo que mientras que esa película es un clásico del cine, esta es un bodrio, al grado de que el director de Dream House pidió que su nombre no apareciera en los créditos pues se peleo con los productores, que le hicieron tantos cambios, que no la quería reconocer como suya, y él y los actores se negaron a promocionar la película que además no fue presentada primero a los críticos como se acostumbra.

Una diferencia con El Resplandor es que mientras en esa el padre enloquece y trata de matar a su familia y se ha demostrado que Kubrick mete elementos para evocar las matanzas de indios y los sentimientos de culpa relacionados con eso ( y también se ha  propuesto que refleja el interés de Kubrick en el holocausto judío) la historia de Dream House por el contrario, además de carecer de las interminables sutilezas y hasta misterios-que-se-siguen-debatiendo de El Resplandor, es una historia en la que las culpas se limpian: El papá sí es bueno y no mató a su familia. Por eso no es de extrañar que no haya nada misterioso, ni terrorífico ni interesante en las paredes ni en ninguna parte de esa "casa de ensueño". Curiosamente al igual que los personajes de la película parece que los realizadores de la misma se equivocaron de casa. La buena era la de enfrente: En la trama es clave la confusión con la casa de enfrente y sus habitantes: La masacre que provoca todo debía haber sido en la casa de enfrente sólo que el asesino se equivocó y, si no me equivoco también hay un par de escenas (antes de que el personaje principal se instale en la casa) en que hay confusiones con la dirección de las casas. Además él y el verdadero asesino luchan cuerpo a cuerpo y la esposa se confunde y le da un balazo al personaje equivocado. De hecho las escenas en las que Peter Ward/Will Atenton interactúa con la vecina interpretada por Naomi Watts a mi me hicieron pensar que algo iba a suceder entre ellos, sobre todo cuando ella y su hija lo reciben amorosamente y hasta le prestan su tina para que se bañe. En esa familia el ex-esposo y papá es un villano, pero es un personaje muy verosímil: enfrentado legalmente con su ex-esposa por la custodia de su hija y peleando por la casa y por dinero. Bueno... pero al menos él sí parece real, no como el otro:  Tan bueno que es, pero que resulta pésimo personaje.


Esa perra del mal en el espejo: The Ward


Aquí no hay mucho que criticarle a la historia: Cómo resulta al final que todo es la alucinación de una joven con trastorno de personalidad múltiple, al parecer eso justifica todas las incoherencias de la trama. Lo que se le crítica a esta película del viejo artífice del terror John Carpenter es que  uno sale del cine más con una sensación de deja vú que de miedo. Al final la historia termina siendo únicamente un  instrumento para darle jump scares al público. Sin embargo queda claro que en la trama de la historia se pretendía al menos usar otros dos mecanismos para crear miedo: El primero sería el temor a la siquiatría. Desde la escena inicial de créditos se presentan imágenes como de torturas medievales y luego, enlazados, lo que parecen instrumentos antiguos de psiquiatría. Supongo que esa sería una de las razones para ambientar la película en 1966, al fin y al cabo la película clásica antisiquiatríca, Atrapado sin Salida, (hasta la enfermera parece trasplantada de esa película) también sucede en los sesentas, y son bien conocidos los excesos de la psiquiatría en esos tiempos y se pueden usar máquinas de electroshocks en la historia.



Pero ¿Qué no hay nada nuevo de que espantarse? De hecho, ubicar la historia en los sesentas ya provoca cierta distancia, ese tiempo ya pasó. Aún me parece que algunas de las mejores escenas de la película tienen que ver si no específicamente con la siquiatría sí con el temor que nos pueden causar los hospitales y tantas cosas en ellos. En especial me gustó esa escena donde una chava despierta atada en una silla de ruedas y algo la va empujando. El otro mecanismo de la historia es más sutil, pero aún así creo que el vidrio rompiéndose en la secuencia inicial de créditos y el final, cuando la asesina sale del espejo sobre el lavabo del baño indican que también fue un efecto planeado: el temor a ese o esa extraña que a veces se aparece en el espejo, y que no es otro sino nosotros mismos. Obvio que como la protagonista tiene trastorno de personalidad múltiple esto se lleva hasta el extremo. Desafortunadamente como los personajes secundarios en esta película están muy mal desarrollados este mecanismo apenas como que queda esbozado. A las otras internas del hospital, que al final resultan ser las otras personalidades de la protagonista, y también al personal del mismo, se les podría haber sacado más jugo. En especial ese personaje atrapado en la infancia es patéticamente malo. Está bien que hayan llenado la pantalla de mujeres atractivas pero podrían haber presentado, creo que fácilmente, personajes más interesantes y creíbles. Al final el doctor le dice a la protagonista cuál es su verdadera personalidad, pero eso no sirve de nada, ahora la personalidad falsa, que era buena, tomará el papel de mala y el terror continuará. Casi como una moraleja: Sí un doctor te tiene que decir quien eres tú realmente, el problema no va a acabar. O también: no dejes que cualquiera empuje tu silla de ruedas, no vaya a ser que acabes como una de las...

lunes, 23 de enero de 2012

Big Godínez is watching you: J. Edgar




Independientemente de lo fiel que está película sea a la verdadera historia de Edgar Hoover, que al parecer no es mucho, el resultado en pantalla resulta el retrato del burócrata perfecto. El personaje interpretado por Leonardo DiCaprio es lo más parecido al Godínez o Gutierritos, como les decimos en México a los típicos oficinistas,  ideal. Para empezar, Hoover llegó rápidamente al escritorio de jefe y se quedó ahí nada menos que 48 años. Ya nomás ese dato serviría para ubicar a Hoover como un auténtico Uberburócrata. Los chantajes, intrigas y el espionaje que vemos en esta película no son en esencia diferentes de los que pueden suceder en cualquier oficina en cualquier lugar, lo único que cambia es la magnitud. En este caso Hoover chantajeaba nada menos que a los Presidentes de Estados Unidos y disponía de medios más sofisticados que el intrigante burocrático común, pero el juego es el mismo. Inclusive la homosexualidad del personaje puede verse como otra característica que lo ubica como el burócrata ideal: como es sabido hay lugares que valoran positivamente la homosexualidad al contratar personal ya que a falta de una esposa e hijos los gays pueden entregarse más plenamente a su compañía u organización. De hecho en la propia película Hoover escoge a su secretaria personal cuando esta le dice que no planea casarse sino dedicarse por completo al trabajo. Y en la escena en que está revisando las solicitudes de los aspirantes a agentes, cuando rechaza a uno de los solicitantes, la secretaria le pregunta si es porque este tiene familia en Nueva York, dando a entender que si no por el hecho mismo de tener familia al menos el hecho de tenerla en otra ciudad aunque fuera cercana sí era un factor negativo en la valoración de los aspirantes. A Hoover le fueron leales durante décadas sus colaboradores más cercanos, al menos vemos en la película que ese fue el caso de Tomlinson su amante – director adjunto y su secretaria, que le fue leal hasta después de muerto, lo que hace pensar que Hoover era leal y también sabemos que era obsesivo y paranoico. En la película apenas vemos alguna mención de su obsesividad; hay una escena en que se ve que le molesta saludar dando la mano, al parecer esto lo detestaba y corría a lavarse de inmediato y también vemos muestras de este carácter metódico con el que organizó el catálogo del congreso de Estados Unidos y su deseo de hacer un catálogo similar pero para guardar información sobre todos los estadounidenses. Lo de su paranoia es otra característica conocida de Hoover que en la película apenas queda esbozada en su preocupación con cualquiera que pudiera alterar el orden. Lealtad, método, aunque sea obsesivo y paranoia, siempre útil para mantenerse alerta: Cualidades muy útiles en un medio burocrático.



Hoover, para fortalecer políticamente a su agencia, promovió películas que presentaran a sus agentes como héroes y hasta historietas donde él, que no era un hombre de acción, enfrentaba directamente a los malhechores. En esto, así como en su deseo de contratar puros graduados universitarios parece ser inspiración de nuestro mexicano Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, de quién también se rumora se sirve del chantaje y el espionaje para sus fines políticos.  Esto es llevar la lucha por el presupuesto y el poder burócrático, en lo que a cualquier burócrata digno de tal nombre le va la vida, al máximo nivel.

Es de suponerse que nunca jamás alguien le llamó la atención a Hoover por no cumplir los requisitos de la “excelente presentación” burocrática, y a él no le importaba invadir los terrenos de lo personal en que respecta a la presentación y estado físico de sus subordinados, al grado de que vemos que corre a un viejo rival, ya siendo su jefe, por usar bigote, lo cual le desagradaba. Esto sin duda será el sueño húmedo de muchos Gutierritos: “Ah cuando yo sea jefe correré a fulano y sutano con cualquier pretexto”. Si hay políticos tan de tiempo completo y tan hábiles que se les dice animales políticos, en Hoover tenemos al animal burocrático por excelencia, nadie como él para aferrarse a un puesto, acabar con los rivales de la oficina, agandallar más espacio para su departamento y torcer las reglas.

Sin embargo el burócrata aunque de director del FBI se vista burócrata se queda. En la película se vislumbra una vida monótona, más bien aburrida. Una gran parte transcurre en oficinas, y de hecho, en la misma oficina. Lo vemos hacerse viejo y ver pasar a los Presidentes desde el mismo balcón. Para colorear esta grisura la película se sirve de las mismas escenas fantasiosas de las que el Hoover real se sirvió, escenas de Hoover haciendo personalmente detenciones que sólo existieron en su imaginación y en la propaganda del FBI. Y por alguna razón, la única que se me ocurre es que probablemente el director, Clint Eastwood, quería darle a la película una atmósfera como de cine negro, J Edgar es una película fotografiada como en un tono muy gris, con colores como deslavados.

De forma paradójica, o quizá sintomática, el gran enemigo de Hoover fue una ideología que crearía gigantescas burocracias. Los regímenes comunistas llevaron a cabo su sueño de fichar a todos los habitantes de un país y es de suponerse que a Hoover le hubiera encantado estar a cargo de sistemas que espiaban todo acerca de todos y llevaban un control muy estricto de la población como el de la Alemania comunista.  Al final resultó que durante la guerra fría, el órgano más parecido a los de las burocracias comunistas que tuvieron los americanos, fue precisamente la agencia que perseguía a los comunistas. 

Alvin, el niño problema


                                                      Alvin y las ardillas 3

En el fondo esta no es una película realmente infantil. Y no lo digo por algún chiste dirigido a los papás que tengan que verla. Sino que la historia en sí no tiene la fantasía que caracteriza a una historia infantil de verdad. Hay imaginación en los chistes, en los gags, pero la trama es una demasiado simple historia de náufragos en una isla desierta. Iba a decir que es la típica historia, pero creo que la típica historia de náufragos en la isla desierta tiene más fantasía. Alvin y las ardillas 3 se siente como cuando uno va a una fiesta infantil y se da cuenta que en realidad la fiesta la hicieron los papás para si mismos y usaron a los niños de pretexto.

Además, detrás del humor, hay un conflicto a través de toda la película y es que Alvin se porta muy mal. Hay de hecho diálogos tan serios como cuando Dave, el papá, le pregunta a Alvin cuando dejará de comportarse como niño y Alvin le contesta que cuando él lo deje de tratar como niño: Otra prueba de que esto realmente no es una historia de niños para niños. De hecho aunque las ardillas se supone son niños, en realidad se comportan como típicos adolescentes: Las ardillitas niñas compiten en la pista de baile con sexosas mujeres y quieren llegar a la entrega de premios de la música pues si no serán unas loosers totales. Alvin se escabulle al casino del barco donde están de vacaciones vestido como James Bond de película de los sesentas (Como si el sueño de todo niño fuera ser galán sesentero) y, obvio, trata de ligar y finge tener más edad. A Simon, el chipmunk nerd, lo pica una araña con veneno neurotóxico que le cambia la personalidad por la de un francés latin lover. O sea un latin lover con acento francés ¡el personaje favorito de todo infante! - Ajá.


Todo esto no tendría nada de raro si no fuera porque obviamente los adolescentes no son el público objetivo de esta película, pues cualquier adolescente en su sano juicio huirá de Alvin y las ardillitas 3 como si fuera la peste. ¿Extraño no? ¿Será conscientemente una película para papás?


Los tres personajes adultos principales:  Dave el manager, el ex – manager y villano, y la mujer–figura materna nos revelan que la familia de las ardillitas está medio disfuncional: El ex manager hace pensar en un ex marido o ex padre abusador. Ahora trabaja como botarga de pajarraco muy como de pesadilla infantil y al principio de la película parece que va a ser el principal generador de conflictos en una lucha continua villano versus los buenos, pero resulta que no es tan malo, o mejor dicho tiene una dualidad muy propia de alguien que fue la figura paterna. Y la figura materna es una loca chiflada capaz de cualquier cosa por encontrar dinero y joyas y sólo convive con unas pelotas a las que les da características humanas. Pelotas-muñecas que son las únicas con las que se relaciona, como niña atrapada en cuerpo de adulta. Y Dave, el bueno, insiste demasiado en que ama a sus hijos a pesar de que sólo le dan problemas. Insiste tanto que hace pensar que se lo tiene que repetir mucho a si mismo. Alvin sospecha que Dave ya no lo quiere por portarse tan mal, pero es que ser el divertido y simpático es su papel, (Cómo si alguien se lo hubiera dado, ¿será así? ) y se dice esto a si mismo mientras ha dejado de serlo y se ha tenido que volver responsable porque su hermano menor gracias a la picadura de araña es ahora el divertido y entonces Alvin se tiene que comportar como adulto - papá. Y lo odia.

Esta película recrea muy bien la sensación de estar con una de esas familias en donde los hijos siempre se están peleando y todo son gritos y regaños. Y viene con todo y recomendaciones para los padres como cuando Simon se pone a hablar muy seriamente con Dave, ya en plan de terapia familiar, acerca de la terrible conducta de Alvin, y le dice que lo que necesita es dejarlos tomar sus propias decisiones, darles confianza. Y también vienen escenas de moraleja con rollo acerca de perdonar y no dejarse llevar por el rencor y a la mujer le dicen que no todo en la vida es dinero. Alvin se arrepiente y promete que ya se va a portar bien, pero como todo sería aburridísimo si se portara bien la película cierra con Alvin que ya está de nuevo haciendo de las suyas porque como todo papá ya sabe, sólo la conducta irresponsable, como por ejemplo la del soltero que aún quisiera ser, es divertida. Y en el caso de Dave no le quedará más que perdonar a Alvin porque a pesar de los rollos de reconciliación y perdón, en realidad sólo él lo quiere, como queda demostrado en la escena en donde la mujer y el ex contemplan indiferentes que va a morir cayendo a un precipicio. Sí, sólo a Alvin, como si los otros no fueran sus hijos. Bueno, quizá no lo son, parece que las ardillas no son hermanos y por eso se pueden tirar la onda entre ellos.

Pastorela

  
Mex 2011 Guión y Dirección Emilio Portes con Joaquín Cosío Carlos Cobos Eduardo España Ana Serradilla 

Resulta bastante revelador que esta película mexicana gira alrededor de un personaje que se aferra a un papel en una pastorela y que reclama que ese es su papel, por la simple y sencilla razón de que él siempre lo ha hecho. Después resulta que el elenco de la pastorela es mejor con él que sin él, pero al principio, el judicial que siempre sale de diablo en la pastorela del pueblo ( Joaquín Cosío ) simplemente reclama su papel porque es suyo porque sí pues él siempre lo hace. A partir de ahí se desarrolla una comedia que destila por todos lados un fuerte tufo conservador, en el sentido estricto de la palabra conservador, de defensa de lo establecido. Veamos: el nuevo, el padrecito recién llegado, es el villano. Los motivos para romper con la tradición sólo pueden ser inconfesables: se trata de una conspiración para agandallarse el dinero y premios de un concurso. Y bueno...  se trata de una pastorela. De la pastorela del pueblo. Con padrecitos, monjitas por doquier y señoresobispos. Como es sabido, las pastorelas tradicionales, a menos que seas la mamá del niño de cinco años que sale de San José, no le interesan a nadie, así que Pastorela, la película, hecha mano del mismo recurso de las tradicionales pastorelas para no parecer tradicional: presentarse como comedia pícara.  Ahora, aunque una pastorela es el tema de esta película, la trama en cambio pertenece al género de las comedias navideñas infantiles gringas, con todo y policías por doquier sólo que en este caso son judiciales mexicanos en lugar de patrulleros de pueblo gringo. Aunque Pastorela hace reir, la mezcla de géneros está muy dispareja y se pierde el tono realista de comedia pícara con el humor y estilo más infantil de la comedia navideña santaclosera. Además siento que el típico guión gringo, seguido estrictamente con todo y final con caos y persecuciones hace que uno como espectador se vuelva más consciente de las limitaciones de la película. Es decir, que si a uno lo ponen a ver una historia gringa, uno se vuelve más consciente de no estar viendo una producción hollywoodense con espectaculares efectos, derroche de presupuesto y cuidado del más mínimo detalle. Y luego con el tema de la pastorela pueblerina como fondo y los escenarios e imágenes de viejas iglesias, monjas etc. pues se acentúa una sensación de chafez, de estar viendo en efecto una superproducción, pero pueblerina.  Creo que el gran problema de Pastorela, es que no cumple con lo que le ofrece al espectador en sus carteles promocionales: mandar la tradición al diablo. Las grandes comedias tienen un espíritu crítico, y en cambio esta película como ya dije tiene un tono bastante conservador, desde el tema de la pastorela, el guión hecho by the book, y claro, los personajes sacados de esas dos entrañables corporaciones que son la iglesia católica y la policía judicial. Es interesante el caso de la iglesia: Para darle un toque más cool, se recurre a personajes malhablados, un padrecito que se coje a una monja (Ana Serradilla) y en general se presenta a la iglesia como si fuera una moderna corporación en busca de ganancias. Lo de la búsqueda de ganancias me lo creo, lo de moderna no. Hay un chiste en Pastorela que ejemplifica a la perfección el carácter conservador de la película: Un obispo, o algo así, le pide a otro ensotanado que está leyendo el periódico que le diga como va el mundo, el otro empieza a contarle lo que pasa pero cuando empieza a decir algo sobre el Presidente el Obispo lo para. Lo que quería saber era como va Edmundo, no el mundo. Moraleja: Cero crítica a la realidad aquí y cuidadito con meterse con la autoridad en esta película. En cuanto a los actores las actuaciones están bien, en especial me gustó el trabajo de Serradilla y de Eduardo España. Curiosamente tal y como dice un texto al inicio de la película, en las pastorelas el diablo suele ser el más simpático. En este caso hay varios diablos y España interpreta al que quiere agandallar el papel por lo que viene siendo realmente el diablo malo de la pastorela.

One Day





EU 2011 Guión David Nicholls basado en su propia novela
Dirección Lore Scherfig Con Anne Hathaway Jim Sturgess

Película antiromántica que me recuerda un poco a 500 days of summer en el sentido de que son épicas del no amor. En el caso de One Day se  convierte en una demasiado larga historia que borda sobre la historia de una pareja – no porque sean una pareja, simplemente porque los  protagonistas son hombre y una mujer -  que sostienen una larga y nada  tórrida relación durante muchos años. Es una película- suéter digamos o  una película-cachorrito- tibio para tomarse acompañado de un chocolate  abuelita y sentir una cálida sensación de confort, aunque de preferencia debería verse mientras se hace otra cosa al mismo tiempo porque sobre todo al final, aburre.

Los protagonistas llevan la típica relación  contemporánea de amigos que quisieran ser más que eso pero por alguna  razón no lo hacen. Y no es culpa del destino, ni de ningún villano o de  que sus familias se opongan a su amor o alguno de los obstáculos de los  historias románticas. Este antiromanticismo de la historia queda  evidenciado muy claramente en la escena que abre y cierra la película,  que es una típica escena romántica sólo que al revés: Lo típico es que en medio de una tormenta una pareja se separa y parece que será para siempre, ella tomará el tren o el avión que se la llevará, es el final, él también se da la vuelta. Entonces él cambia de opinión, y  corre para alcanzarla. El tren arranca, un semáforo o un camión se  interpone entre ellos pero el héroe corre por encima de los autos, la alcanza, se besan, lágrimas, créditos etc. Aquí la pareja, después de  algunos strikes se va a la cama después de su graduación de prepa, pero se topan a los papás de él que echan a perder el plan. Ella se va, él se queda con sus papás, la vemos alejarse sola y triste, y entonces él  regresa por ella. Pero eso es al final, en un flashback, y ya sabemos  que pasarán años y años sin que pase nada entre ellos y al final el güey  se queda solo con la hija que tuvo con otra. Si en la típica historia  romántica la pareja debe ganarle al cruel destino, en esta película el  destino parece que ya ganó desde el principio aunque la pareja no lo sepa. Sólo que no es el destino el que se interpone, vaya hasta salen de  vacaciones juntos, son ellos mismos los que se interponen entre ellos, y  el destino podría lavarse las manos. En fin, tiene algunos buenos  diálogos, fotografía e imagen muy cuidadas, bonita música, la película aprovecha que la historia empieza en los 80´s y acaba hasta el 2011 para  recurrir a la nostalgia y hablar del mundo antes del celular y poner canciones de Corona. Eso sí, la amistad es épica en One Day y no se rompe ni en  caso de que el amigo le robe a la esposa al otro, la amistad es como lo  más a lo que se puede aspirar en el mundo de esta historia, pero por  ninguna razón en especial, como algo que simplemente así es. Como sucede  en tantas vidas en el mundo real.

Algo que me puso a pensar es  ¿porqué había que matar a la protagonista? Supongo que porque si no la  historia sería de un cursi insufrible. Y además se perdería el  nudo del drama: En vez de ser la historia de un amor imposible sería la  historia de una pareja equis que forma una familia, nomás que se tardan  mucho en lograrlo porque pues, pues porque se tardaron mucho y ya.

lunes, 2 de enero de 2012

El magnate y el clítoris


A mí, el Ciudadano Kane, que está en varias listas como la mejor película de todos los tiempos, me aburre. No me extraña que haya sido un fracaso comercial. Coincido con las críticas negativas que la película ha recibido según el breve resumen de ellas en la entrada de la wikipedia (en inglés) de este clásico: El Ciudadano Kane será un prodigio formal pero no emociona al espectador, representa un triunfo del estilo sobre la substancia, etc. Recuerdo que la primera vez que la vi me decepcionó mucho que al final "Rosebud", la última palabra de Kane, fuera el nombre de un trineo. Para quienes no la han visto, la película puede resumirse como la investigación de un reportero acerca del significado de la última palabra de un magnate de los medios: Rosebud, o sea capullo de rosa. Según la misma wikipedia, al parecer Rosebud era el nombre que William Randolph Hearst, el magnate de los medios de la vida real que sirvió de inspiración, entre otros, para la historia, le puso al clítoris de su amante Marion Davies. Creo que ese detalle ayuda a explicar que es lo que falla en la película. Al personaje Charles Foster Kane lo acusan los otros personajes de sólo quererse a si mismo, de no interesarse por nada ni nadie más. Alguno dice que lo único que Kane buscó toda su vida fue el amor. Pero el Ciudadano Kane no tenía corazón y lo mismo le pasa a la película. Que diferente sería si Rosebud fuera una mujer, o su clítoris, un amor secreto de Charly Kane. ¿Un trineo qué? Claro, es un símbolo de su infancia. ¿Pero entonces al final resulta que todo lo que el magnate quería era a su mamá? Al igual que Kane el personaje, que trata de llenar su vacío comprando obras de arte, que según le reclama su última mujer, a veces ni siquiera saca de la caja, la película del Ciudadano Kane cubre con maravillosas tomas un centro vacío. Capullo de rosa es un gran nombre para un clítoris, y uno ridículo para un trineo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

De San Quintín a Hollywood.

Esta es la historia de Edward Bunker, cuyo currículum incluye haber sido el preso más joven en la cárcel de San Quintín, haber estado en la lista de los 10 más buscados por el FBI, unos cuantos asaltos a bancos y créditos como actor en 25 películas. Inclutendo a "Mr Blue" en Perros de reserva.


En realidad la historia de Bunker es una historia circular, pues este personaje nació en Hollywood, después tuvo una larga vida como criminal, incluyendo muchos años de prisión en algunas de las cárceles más famosas de Estados Unidos. Al final regresó a la meca del cine donde trabajó como guionista, actor y productor. Sin embargo su fama se debe principalmente a su trabajo como escritor. Bunker publicó varias novelas y libros autobiográficos y es considerado como uno de los mejores escritores que haya habido acerca del mundo criminal y de las prisiones.

Si vieron la película “Kurt & Courtney”, un documental donde prácticamente se acusa a la actriz y cantante Courtney Love de haber mandado asesinar a Kurt Cobain, tal vez les llamó la atención que parecía haber muy poca distancia entre el glamoroso mundo del cine y el bajo mundo. En “Kurt & Courtney” podemos escuchar las amenazas que Courtney dejó en la contestadora del director del documental. Suena como si fuera la mataviejitas pero es la misma mujer que hemos visto muy sonriente desfilando por la alfombra roja en la entrega de los Oscares. En otra parte el director va a entrevistar a un amigo de Kurt, pero parece dudar antes de entrar al lugar donde está este sujeto, pues dice, es la casa de un narcotraficante y le han dicho que siempre trae una metralleta UZI y que es muy violento. Y así por el estilo.

En el caso de Bunker, la frontera entre el bajo mundo criminal y el mundo del cine se borra por completo. Eddie, como le decían sus allegados, nació en 1933, su madre fue una corista de las películas musicales del director Busby Berkeley y su papá trabajaba como chalán en foros de cine. Desde los cinco años Bunker fue abandonado e internado en un orfanato. A partir de ahí su vida se alternó entre internamientos, ya sea en otros orfanatos, en reformatorios y después en cárceles, y periodos de libertad dedicados casi por completo a la delincuencia.

Si se han preguntado como algunas películas como por ejemplo “Fuego contra fuego” logran parecer tan reales, pues resulta que este realismo le debe mucho a Bunker que fue asesor de los actores y del director Michael Mann. Al parecer Mann también le pidió a todo el elenco que leyeran “No Beast so Fierce”, la primer novela de Bunker, que escribió en la cárcel. Danny Trejo, uno de los actores, también exconvicto le debe su carrera actoral a Bunker. Ambos se volvieron amigos en prisión y se reencontraron trabajando en una película en los años ochenta. Bunker era uno de los guionistas y Trejo estaba de extra, pero Eddie recomendó a Trejo con el director que acabó dándole un papel importante. 

Durante su vida Bunker fue juzgado y condenado, entre otras cosas, por narcotráfico, extorsión, falsificación de cheques y asalto a banco. En realidad lo sorprendente en su caso es que haya vivido también fuera de las cárceles. La leyenda de Eddie Bunker no tiene nada que envidiarle a otros criminales famosos: En una ocasión logró que lo pasaran de la cárcel a un manicomio, para ello fingió estar loco diciendo que la iglesia católica le había insertado un radio en el cerebro. También tenía una fuga en su haber. Se dice que cometió su primer delito antes de cumplir los cinco años, cuando quemó la cochera de unos vecinos. Bunker era un tipo con una inteligencia muy superior al promedio y al parecer empezó a escribir gracias a la influencia de otro prisionero famoso, Caryl Chessman. Chessman era un condenado a pena de muerte por secuestro, robo y violación que se hizo muy famoso por defenderse a si mismo de forma muy astuta, incluso montando toda una campaña en los medios de comunicación. Varias veces logró evitar su ejecución por muy poco tiempo. Y provocó una gran polémica acerca de la pena de muerte, antes de que ese tema fuera muy controversial en Estados Unidos. Chessman escribió varios libros en prisión gracias a los cuales escritores de la talla de Aldous Huxley, Ray Bradbury y Norman Mailer abogaron por él. Al final, la muerte de Chessman fue tan dramática como la más dramática muerte cinematográfica. Cuando ya estaba en la cámara de gases llegó una llamada urgente al lugar pues se descubrió una prueba que demostraba su inocencia. Desafortunadamente para Chessman no se pudo sacarlo de la cámara pues los gases se hubieran salido matando a la gente que estaba presente en la ejecución.

En la famosa cárcel de San Quintín Bunker lo conoció en una ocasión en que estuvo encerrado en una celda de castigo cerca de él. Otra persona determinante para Bunker fue una antigua actriz del cine mudo, Louisa Wallis, que lo conoció en una de sus etapas de libertad, cuando Bunker fue su chofer. De algún modo Wallis notó su talento y durante años lo ayudó. Ella le regaló su primer máquina de escribir, que tuvo que mandarle a la cárcel. Bunker dice que para poder pagar las estampillas y mandarle por correo sus escritos debió vender su sangre.

Desafortunadamente sólo uno de los libros de Bunker se ha traducido al español,  el autobiográfico “La educación de un ladrón”. (Aunque en realidad la traducción correcta debería ser “La educación de un delincuente”). Sus libros han recibido muchos premios, algunos han sido adaptados al cine como en el caso de “Animal Factory” y “No Beast so Fierce” y han sido muy elogiados tanto por otros escritores del género como por autores más “serios” como William Styron. Bunker murió en el 2005 a consecuencia de una operación contra el cáncer.

martes, 22 de noviembre de 2011

Jorge Ayala Blanco: Forajido del viejo oeste cultural


Esta es una entrevista que le hice a Jorge Ayala Blanco en el 2008:

Antecedido siempre por su leyenda, de un modo u otro todos los que hemos pasado por las clases de Jorge Ayala Blanco, maestro del CUEC en donde ha impartido materias como Corrientes Estéticas del Cine o Historia del Lenguaje Cinematográfico, nos enteramos de que se trataba de un crítico de cine muy temido; un erudito de la cinematografía, qué, contaba la leyenda, capitaneaba a uno de los dos bandos de críticos mexicanos de cine; el otro grupo era el de su archienemigo, el “gachupín” Emilio García Riera.

Y los veredictos de Ayala Blanco tenían tanto peso que podían determinar la suerte de las películas mexicanas, o al menos de eso estaban seguras personas como el director Arturo Ripstein quien en una ocasión lo demandó judicialmente pues según Ripstein una crítica de Ayala Blanco había hecho que nadie fuera a ver una de sus películas.

Sus clases, en donde se podía pasar rápidamente de la fascinación al enojo, de descubrir los secretos de las grandes películas, esas que uno ha oído que son muy buenas pero que uno nunca ha entendido por qué, hasta que él las explica. Y luego sentir sus balazos uno tras otro cuando Ayala Blanco dispara acidísimo humor negro contra lo que a uno le gusta. Todo depende del lado de la escopeta en donde uno esté parado.

Esta tarde Jorge Ayala Blanco está en su departamento lleno de discos y libros de la colonia Cuauhtémoc. Está muy atento a las noticias sobre las manifestaciones contra la reforma energética, como si estuviera olfateando algo en el aire, algo personal.

Previamente ha advertido que no va a decir ni una palabra sobre cine mexicano, de hecho lleva ocho años sin hacerlo. ¿Acaso habrá hecho un juramento y entregado sus armas? ¿Se habrá acobardado? No, está próximo a publicar un nuevo libro sobre cine mexicano y no va a decir nada antes del lanzamiento.

Jorge Ayala a los dieciséis años participó en el famoso concurso de televisión del “Premio de los 64,000”  con el amplio tema de “El cine universal desde su invención hasta nuestros días”. En 1962, a los veinte años, empezó a publicar sus críticas, y en 1964 fue al CUEC, que apenas había sido inaugurado dos años antes como centro de estudios cinematográficos de la UNAM, a pedir informes sobre las clases. En lo que esperaba, le dijeron que lo habían propuesto como maestro. Pues ya desde entonces empezaba a tener fama como Enfant Terrible de la crítica.

En el 68, habiendo sido ya becario del Centro Mexicano de Escritores, en donde tuvo como maestros nada menos que a Juan José Arreola y Juan Rulfo, publicó su primer libro sobre cine mexicano, “La Aventura del Cine Mexicano”, que originalmente se iba a llamar “Escarnio y Pasión del Cine Mexicano”. En ese mismo año empezó a publicar sus críticas en el suplemento “La Cultura en México”. En ese momento ingresé a “La Mafia” como taxi tolerado, dice Ayala Blanco.

Se refiere al poderoso grupo de intelectuales que dominaban la vida cultural del país desde hacía años. Por “La Mafia”, pasaron en un momento u otro muchos de los más importantes artistas, críticos e intelectuales de México: Monsiváis, Fuentes, Cuevas, Poniatowska, Emmanuel Carballo y un muy largo etcétera. Aunque el verdadero jefe de La Mafia era el pintor Vicente Rojo dice él.

Su juicio sobre este grupo es muy severo: “Durante 17 años aguanté las arbitrariedades de la mafia a través de Monsiváis”; “La Mafia llevaba las cuentas del PRI, de la embajada rusa y de la UNAM, a través de la Imprenta Madero, que tenía su editorial, la editorial ERA.” El también publicaba en ERA. Explica que para La Mafia había personajes innombrables como los escritores Luis Spota, Ricardo Garibay o Elena Garro. Acusa a Monsiváis de haber destruido a Jorge Arturo Ojeda, quién, asegura, es el mejor prosista de su generación.

- No podías publicar en ninguna publicación cultural, si no pertenecías a La Mafia o eras tolerado por La Mafia.

-Todavía, los restos de esa mafia son los que controlan.

- Las becas del FONCA son para quedar bien con los capos.

-Nadie habla de las mafias culturales porque en el fondo quieren pertenecer a ellas.

Un pasaje de la vida de este crítico, que ha quedado documentado en libros como “Jueves de Corpus” de Orlando Ortiz, fue su participación en la matanza del Jueves de Corpus, también conocida como “El Halconazo”, el 10 de Junio de 1971. En aquella ocasión, a su esposa, Rosa María Campos, que trabajaba como reportera  para Jacobo Zabludovsky y para el periódico Ovaciones, le tocó cubrir la manifestación que acabó en matanza. Tras tratar de convencer a su mujer de que no fuera, por el peligro que corría, decidió acompañarla y les tocó estar en medio de la matanza. Después, en las instalaciones de la cruz verde, estando escondidos los dos, vieron como los halcones entraron a robarse los cadáveres. Gracias a su testimonio y el de su esposa, Jacobo Zabludovsky dijo en su noticiero que había habido muertos por la represión.

En cuanto a sus exalumnos célebres, se niega a hacer una lista, pues son demasiados, así que le pregunto sólo por dos, primero por José Woldenberg, el ex presidente del IFE, que antes de ser un poderoso funcionario – intelectual, pasó por el CUEC, en donde participaba en películas con títulos como “Explotadores y Explotados”:

-  José Woldenberg era de un colectivo ultraradical que se llamaba “Taller   
   de Cine Octubre". El era el niño ultrarradical. Era de los miembros más   
   prominentes de ese grupo.

A Alfonso Cuarón lo recuerda como “Un muchacho explosivo, muy melómano.” “Todo mundo cree, ay sí, el director de Harry Potter, inofensivo. ¡Nada! Las discusiones en el CUEC, con Alfonso Cuarón, terminaban a golpes”. Y él fue su coordinador: “Yo tenía que dar la cara cada vez que Cuarón agarraba a puñetazos a un maestro: Nooo maestro, es un chico temperamental, no se preocupe”.

- Mi punto de contacto con él era la melomanía, porque los dos descubrimos al mismo tiempo la música de Hans Werner Henze.

- Poncho era encantador, siempre y cuando no te metieras en su territorio.

- Era un personaje muy inteligente, muy sensible…  pero muy inestable. Es la imagen que yo tengo, con gran afecto.

Recuerda Ayala Blanco que los futuros directores Alfonso Cuarón y  Luis Estrada, así como los fotógrafos Carlos Marcovich y Emmanuel Lubezki, fueron expulsados del CUEC por la entonces directora Marcela Fernández Violante, por hacer una película que titularon “The vengeance is mine”.

- La hicieron en inglés y sin darle crédito al CUEC. Para burlarse del CUEC. Marcela montó en cólera y se les invitó a que terminaran su carrera.

Por último, uno no puede hablar con Jorge Ayala Blanco sin pedirle que diga cuales son las películas en cartelera que hay que ver obligatoriamente a fuerzas, recomienda dos: “Paranoid Park y Control, sobre la capacidad de depredación y autodestrucción de los adolescentes. Sin moralina.”

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ese barrio era una gonorrea



Este artículo sobre el barrio del cartucho en Bogotá me lo prestó para Andres Chaves, quién estaba preparando un documental sobre ese barrio

Aquí muchos dicen que El Cartucho siempre fue el barrio más caliente de la ciudad. Otros simplemente afirman que “ese barrio era una gonorrea”. Y tienen razón, porque desde la década de los 50, todos los periqueros, chirretes, bazuqueros, jíbaros y  marihuaneros comunes, solían surtirse en el barrio que cariñosamente llamaban El Tucho. La gente se preguntaba porqué a sólo cinco cuadras de la Casa de Nariño, residencia del Presidente de la República, se mantenía en pie un barrio de indigentes y porqué se rumoraba que allí una jirafa había sido empeñada por bazuco. El barrio, para pesar de muchos, finalmente fue demolido.

Hace tres años, cuando aún el barrio permanecía vivo, conocí en un fumadero a Gissella, una monumental morena desplazada por la violencia desde los 12 años, que había sido violada por su padre y que no encontró más refugio que El Tucho. Ella fue la que me contó el caso de la jirafa empeñada. Después de 10 años de vivir en el barrio, y sabiendo que tarde o temprano lo demolerían, había decidido “quebrar a ese malparido”, es decir, a su marido desde hacía dos años, que con poco billete para el vicio, había decido arrimarse a una jíbara que controlaba la distribución de perico y susto en el centro de la ciudad. Esa noche Giselle me confesó, empericada como estaba, que se iría de cacería.

-¡Campanero!... ¡Campanero!

Íbamos gritando todo el tiempo en la entrada del Tucho, por la calle décima, como a las tres de la mañana.  Habíamos salido de una tienda en La Candelaria, el barrio histórico de Bogotá y a sólo pocas calles del barrio caliente y de la casa presidencial.

Dos hombres se acercaron caminando. Les dicen campaneros porque en Bogotá campanear significa echar ojo, echar gafa. Pagamos dos mil pesos a uno de ellos. Eso incluía entrar y salir sanos. Precio bajo en realidad. Pero el peligro real no era convertirse en uno de los N.N que aparecían diariamente y que luego se enterraban en los patios traseros de las casonas abandonadas. Cuentan que muchos entraron por curiosidad y terminaron quedándose entre chirri, marihuana, y perico. Como lo de los franceses, que entraron a presentar su circo y nunca regresaron.

El campanero nos acompañó hasta la casa de su hermano, Don Omar. Uno conseguía los clientes en la calle y el otro vendía las drogas y el alcohol.  Entramos al patio principal, cubierto con lonas derruidas y equipado en los costados con tablas viejas sobre bloques que servían de sillas a las casi cien personas que metían de lo que ahí vendieran.

Don Omar nos aseguró que mientras consumiéramos no habría ningún problema, que él nos cuidaría. No éramos del barrio y la gente lo sabía. Tomamos asiento y pedimos una ronda de cervezas. En la puerta se escuchó una voz.  Todos volteamos a mirar y vimos a Gisella con una botella de guaro bajo el brazo, los ojos desorbitados y gritando que llamaran a Don Omar. Él la recibió, la abrazó y le preguntó qué buscaba. Ella sonrió, miró alrededor y dijo, con una seguridad que me atemorizó: “sólo perico Omarito, porque esta noche me voy de cacería.” Omarito asintió y le ofreció una silla…junto a nosotros.

Así conocí a Gisella, una morena que había llegado desde el Chocó. La guerrilla había ocupado el pueblo en que vivía y sus habitantes fueron desplazados. Su familia huyó a Bogotá, a uno de los barrios pobres de la periferia  Su padre se aprovechó de su edad, su madre nunca le creyó y ella, finalmente, se largó para la calle, al Cartucho.

Gisella habló sin parar. Estaba embalada. Don Omar le vendió cinco gramos de perico y le encimó alguna bichas de bazuco.  Cada veinte minutos sacaba un chuzo de la mochila - el mismo con el que pensaba quebrar a su marido-,  introducía la punta en la bolsa de perico, sacaba una montañita, abría sus ojos casi hasta reventar, nos miraba como niña glotona, e inhalaba el polvo sagrado sin titubear. Después repetía el rito y se metía otro pase por la fosa faltante. Después de sendos jalones nos miraba como loca y preguntaba: “¿Cierto que soy una gonorrea? ¡¿Cierto que soy una gonorrea?!” No respondimos.

Después de un par de horas de monólogo nos ofreció un trago de aguardiente y se lo agradecimos. Nos regaló un beso y dijo que tal vez seríamos los últimos en verla.  Me confesó con lágrimas en los ojos y un dolor que parecía verdadero, que su marido la engañaba con una jíbara de “La L”, otro barrio bajo del centro y actual sucesor del Tucho. Había decidido, a pesar su amor, enterrarle el chuzo que la defendía. Una puñalada trapera para que aprendiera. Por eso, dijo, se iba de cacería. Me contó lo de la jirafa y desapareció

Hace cinco años, cuando el gobierno de la ciudad inició el diseño del Parque del Tercer Milenio sobre los terrenos del Tucho, se elaboró un censo para saber quiénes y cómo vivían allí. Una familia amiga de Gisella, que controlaba un punto de distribución de bazuco, recibió al funcionario censal. Fueron amables a pesar de la desconfianza que despertaban los del gobierno, porque ya se especulaba sobre el plan para demoler el barrio. Las preguntas de rigor fueron contestadas con rapidez: “¿cuántos son?, ¿dónde nacieron?, ¿cuántos años han permanecido en el barrio?”, en fin. Pero una respuesta dejó perplejo al funcionario.

-¿Conviven con algún tipo de mascota?
-Si señor, una jirafa –respondió la dueña de la casa
-¿Una jirafa?
-Si señor, una jirafa. Antes también teníamos un rinoceronte, pero nos lo comimos.  Organizamos un asadito, compramos cervezas, invitamos a todos los de por aquí y ahí se fue el pobre animal.

Varios meses antes del censo un circo francés había ofrecido funciones gratuitas en El Tucho. Las carpas se mantuvieron llenas durante dos semanas. Los niños molestaban a los animales y la gente se peleaba por entrar. Los franceses estaban sorprendidos. No creían que un gramo de coca se consiguiera por dos mil pesos.  Abandonaron las funciones, agotaron su dinero, vendieron las carpas, las sogas, los animales, sus jaulas… todo, absolutamente todo se lo fumaron. Lo último que empeñaron fue el rinoceronte y la jirafa.  No se supo más de ellos. Giselle aseguraba que andaban por ahí…metiendo. Con el rinoceronte se organizó una parranda vallenata. La jirafa sobrevivió unos meses más y luego se la bajaron un domingo, entre polas, guaro y pipas.

Algunos dicen que la historia es falsa, pero yo la creo. Historias extrañas se cuentan sobre el Tucho y no podremos saber si son ciertas o no.  De no ser por los noticieros, nadie creería que desde allí, hace cuatro años, fueron lanzados dos rockets sobre la Casa de Nariño, el día de la posesión del presidente.  

Cientos de muertos quedaron olvidados bajo el demolido barrio. Giselle y la jirafa empeñada por bazuco seguramente permanecen allí.

lunes, 3 de enero de 2011

El Sadhu que cambió el mundo



En la religión Hindú los Sadhus son aquellos que renuncian a lo terrenal para obtener la liberación espiritual. Suelen vivir errantes y dedicarse a la meditación, el yoga y otras prácticas religiosas o espirituales. Curiosamente uno de estos personajes es considerado iniciador de la música trance, el género de música electrónica que se caracteriza por sus ritmos hipnóticos y por bailarse en grandes fiestas o raves, generalmente al aire libre.

Aunque los orígenes de la música electrónica están en occidente, las características específicas del trance, surgen por primera vez en Goa, en la India. Desde los 70´s Goa, empezó a ser un punto de reunión hippie y uno de estos hippies fue Goa Gil, cuya acta de nacimiento dice que se llama Gilbert Levey, nacido en San Francisco en 1951, por lo que le tocó crecer en el epicentro de la cultura psicodélica. A finales del 69 Levey, que trabajaba como roadie y chofer para bandas de rock sicodélico deja San Francisco con un boleto sencillo rumbo a Amsterdam para eventualmente llegar a la India. El ambiente en Estados Unidos en ese momento, dice Gil, se estaba poniendo muy derechista y represor así que quería cambiar de aires. Además le habían quitado su licencia de manejo por lo que no podía seguir en su trabajo. En ese entonces Goa se volvió un punto de reunión de todos los hippies nómadas:

“Toda esta gente se conocía viajando. Algunos iban a estudiar música Hindú. Otros se iban a vivir con los yogis en los Himalayas… algunos se iban  a recorrer los montañas de Afghanistán a caballo y otros se iban a Bali. Pero Navidad era en Goa. Todo mundo se reagrupaba. Todos los viejos amigos que encontrabas en todos lados, viajando, todos se juntaban en Goa en Navidad… ahí intercambiábamos nuestras historias y enfiestábamos juntos.”

Al principio las fiestas eran tan solo con guitarras alrededor de una fogata en la playa de Anjuna. A Levey le gustó tanto el lugar, que compró una casa y puso un bar en donde él y otros músicos se juntaban para tocar. Para el 77, la fiesta, según la recuerda Goa Gil, duró desde Navidad hasta el Año Nuevo.

Para quienes la primera vez que llegamos a un rave y nos preguntamos ¿Y esto a quién se le ocurrió? pues era una fiesta muy diferente a cualquiera en que hubiéramos estado antes: con música trance, chicas enfundadas en trajecitos espaciales, colores fosforescentes por todos lados etc., la respuesta más exacta posible es que se le ocurrió a Goa Gil y que el primer rave sucedió a fines de 1983 en una playa de Goa. Levey para ese entonces había vendido su casa y bar y había estado de regreso en occidente en donde se había inmerso en la música electrónica.

Ese primer rave en Goa en 83 tuvo música electrónica, luces negras e imágenes fosforescentes con motivos de la religión Hindú como se acostumbra hasta ahora. Y estuvo estructurado de forma que antes del amanecer la música fue más densa, un poco oscura y cuando salió el sol la música evocaba un renacer. Algo que se volvió tan común que ahora hasta existe un subgénero del trance específico para oírse en las mañanas.

Todo esto con el objeto de que la fiesta más que fiesta fuera un ritual, un rito o iniciación. En sus entrevistas Gil dice que ha estudiado, o a estado en muchas ritos tribales y ceremonias de iniciación en diferentes partes del mundo y que siempre incluyen una fase en que se debe confrontar lo negativo antes de la transición o renacer. Algo sabrá del tema pues ha sido aceptado e iniciado como Sadhu en la mayor hermandad de Sadhus de la India.. Y no solo eso, en el 2001 durante el Maha Kumbha Mela, que es el festival más sagrado del hinduismo - de hecho es considerada la mayor reunión humana, pues se calcula que reunió ese año aproximadamente a 60 millones de personas - Goa Gil ocupó el lugar de su gurú que había muerto.

El espíritu de los sesentas nunca murió según Gil, simplemente se traslado al otro lado del mundo para desde ahí propagarse nuevamente. Lo que difícilmente alguien se hubiera imaginado es que ese espíritu iba en la maleta de un roadie que  había perdido su licencia.

viernes, 29 de octubre de 2010

RIP Bob, rey del porno y la ciencia ficción



Murió Bob Guccione, editor de Penthouse. Curiosamente también fue el fundador de OMNI, una de las revistas más importantes de ciencia ficción que han existido, sin duda la más importante de su época. Su esposa Kathy Keeton era la editora Y no sólo de ciencia ficción, era también un poco como la WIRED de ahora. Yo tengo algunos números y era realmente MUY buena. Colaboraron los mejores escritores y artistas que se puedan imaginar, desde William Gibson, el de neuromancer, que publicó algunas de sus primeras historias ahí, pasando por Arthur C. Clarke, Isaaac Asimov, Alvin Toffler y como dato curioso hasta Octavio Paz, que dicen era un gran fan de closet de la ciencia ficción. Y bueno, hasta H.R. Giger hizo una portada para OMNI. También me acabo de enterar que Guccione fue el productor de la película Calígula. Aquí hay una nota interesante sobre Guccione y OMNI.