domingo, 23 de agosto de 2026

Iba para swinger pero se chingó la espalda

La Invitación (Olivia Wilde 2026) nos presenta un caso de swingerterapia de pareja. El matrimonio de Joe y Angela está ya en tiempos extras, acabado, llevan un año sin coger, se pelean por todo, no se soportan. Y tienen unos vecinos swingers a los que les gustan orgías e intercambios y los invitan a experimentar. Entonces en una cena están a punto de consumar el cambalache cuando a Joe, a quien ya se le iba a hacer con la pechugona Pina se le chinga la espalda.

Al final todo el asunto hace que Joe y Angela decidan separarse pero al ver su matrimonio perdido se reconcilian. Y los descocados swingers que parecían una pareja muy unida desaparecen de forma más milagrosa aún que el súbito dolor de espaldas de Joe. No sin antes pelearse para que todo el mundo vea que las parejas swingers pueden parecer muy unidas pero que eso es sólo una fachada. ¿Aprendieron la lección niños? Sí señor lo que usted diga.

La moraleja aquí viene siendo: Si tu pareja te intercambia déjala ir, si de chiripa regresa era tuya, si no nunca lo fue. O algo así.

Pero Joe y Angela se reconcilian por su pasado, por la memoria de su amor. Además tienen una hija. ¿Pero que va a pasar la próxima vez que les hagan una propuesta indecorosa? La hija se va a ir al college. Quizá hubiera sido mejor cortar por lo sano de una vez. Porque pudiera ser que ese súbito dolor de Joe no fue una salvación sino una condena.

Y como historia sería mucho más interesante la película del matrimonio que invita a cenar a los vecinos y acaban formándose nuevas parejas. Porque no era sólo calentura, se estaban cayendo bien, había complicidad, eran un par de romances empezando a florecer. Esa sí que sería una cena memorable. Y no la del matrimonio rescatado por sus recuerdos y un problema de espalda.  

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