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domingo, 21 de septiembre de 2025

El panóptico de Kafka

 

En Kafka (Steven Soderbergh 1991) la estructura de poder a la que se enfrenta el protagonista Kafka (Jeremy Irons) me recuerda al panóptico de Foucault, es decir al panóptico de Jeremy Bentham, una estructura tipo prisión, diseñada para que los presos se sientan observados todo el tiempo. Y al menos este poster de la película, con un ojo en un círculo que a su vez tiene un círculo enmedio y lineas que van de este círculo interno al externo, como divisiones entre celdas, hace pensar que de algún modo quien diseñó el poster tenía la misma idea.

Pero en la película este ojo que todo lo ve actúa a través de una compañía de seguros de gastos médicos donde trabaja Kafka. Ahí se recopila información y los empleados son observados y cronometrados. A Kafka un jefe le dice que deje de escribir y mejor cambie de hobby a alguna actividad al aire libre. Para que se vea más normal pues quien sabe que pensará la gente de él. En otras palabras le pide que actúe normal.

Esta compañía aseguradora es un tentáculo del castillo, el centro del poder. En donde hacen experimentos con la gente para que sea más "eficaz", es decir, que haga lo que se le dice. Y el archivo, es decir la información, de la compañía de seguros se pasa al castillo.

Kafka entra al castillo por un pasadizo secreto que lleva a un cajón de archivo adentro del algoritmo. Perdón, adentro del castillo. Ahí Kafka desenmascara el complot y logra escapar. Pero al día siguiente vuelve a su trabajo y todo sigue como si no hubiera sucedido nada. Después hay algo que parece una prueba: la policía lleva a Kafka a ver el cadáver de una mujer. El sabe que la mataron en el castillo, pero cuando el jefe de la policía le pregunta si está de acuerdo en que parece un suicidio Kafka dice que sí. Se ha vuelto cómplice del sistema y en la siguiente escena dice que ahora ya se siente parte del mundo que lo rodea pero que saber la verdad le hace más fácil la vida y la muerte.

Esta es la segunda película de Soderbergh, y la primera Sexo, mentiras y video, también maneja temas muy foucaltianos. 

lunes, 11 de noviembre de 2024

El confesionario Sony Video8 Handycam Pro CCD-V90


Sexo, mentiras y video ó Sexo, mentiras y cintas de video (Steven Soderbergh 1989) fue la película que puso al festival de Sundance en el mapa. Este festival de cine llevaba años existiendo, sin público ni trascendencia y perdiendo dinero. Inclusive estuvo a punto de cerrar. Hasta que llegó esta película, ganó el festival, fue todo un fenómeno y Sundance finalmente despegó y se volvió el festival del cine americano independiente por definición.

Entonces Sexo, mentiras y video se puede considerar una película histórica por lo de Sundance, y en general por el impulso que dio al cine independiente pero también por otra cosa: Por estar vinculada a un momento específico del despliege masivo de la tecnología: Cuando las cámaras de video se volvieron omnipresentes.

Hoy en día el tema, en realidad desde hace ya mucho tiempo, es que la tecnología registra todo, o casi, todo lo que hacemos. En los ochentas eso estaba en un estado muy incipiente, al menos comparado con lo que sucede ahora. Y sin embargo en esta película ya está el tema del video como testigo de lo que hacemos y se establece una relación entre la confesión religiosa, la terapia sicológica y la tecnología.

Graham (James Spader) atendía gente en la iglesia y Ann (Andie MacDowell) va a una terapia que parece sicoanálisis. La relación entre el rito de la confesión y el sicoanálisis fue algo que estudió el filósofo Michel Foucault que dijo que había, digamos que un parentesco, entre ambas prácticas.

Ahora Graham se dedica a confesar mujeres enfrente de una cámara de video pero como si fuera un padrecito ha dejado el sexo.

Cuando Ann comparece frente a su cámara, cambia los papeles y empieza a cuestionar a Graham, quien confiesa que era un mentiroso y por eso perdió a la mujer que amaba y esa fue la razón por la que dejó el sexo.

Aquí hay un viejo tema hollywoodense: La confesión como solución a los problemas. Cuando se confiesan las cosas se acaba la historia.

Y entonces resulta que esta película emblemática del cine independiente acaba en un final de lo más típicamente hollywoodense. Sólo que con un giro, el elemento del video.

Al final todo se acaba sabiendo gracias al poder del video. Inclusive John (Peter Gallagher), el marido de Ann le cuenta a Graham que se había cogido a su novia Elizabeth.

Y ya que se sabe la verdad de todos, el final de la historia dicta las sentencias: Graham y Ann, curados de sus problemas sexuales gracias a la confesión, se aman mutuamente. John, que engañaba a Ann con su hermana, aparte de lo de la novia de Graham, pierde a Ann y además parece que va a perder su trabajo. Y luego viene algo que me parece muy injusto, a Cynthia (Laura San Giacomo), no le pasa nada. O sea ella cogía con el cuñado y no sólo no le toca castigo sino que además vemos a Ann que llega a reconciliarse con ella. ¿Porqué al adúltero le toca castigo y a la adúltera no?

Cynthia responde esa pregunta cuando le dice a John que él juró serle fiel a Ann y ella no. ¿Entonces hermanos y hermanas deben jurarse en la iglesia que no se van a hacer chingaderas entre ellos/ellas? Creo que más bien lo que sucede es que un rompimiento entre Ann y su hermana sería triste y opacaría el final feliz así que resulta más fácil echarle la culpa de todo al hombre. Al fin es un hombre ¿para qué están los hombres?

Un punto importante es que el pecado de John y Graham no fue infidelidad sino mentir.

Graham lo dice, el pecado que debió expiar con años de abstinencia sexual fue mentir.. Y Ann se lo dice a John: Le dolería más la mentira que la infidelidad. Graham también dice que el problema de John es que es un mentiroso. Suena raro pero poner la mentira por arriba de la infidelidad embona perfectamente con el hábito hollywodense de hacer de la confesión la solución de todo.

Para acabar algo sobre la moda: Al ver a John con corbata de moño o corbata con "amibas", o los enormes moños en el pelo de Ann nos damos cuenta que lejos van quedando los ochentas. pero el colmo es cuando John dice que Graham parece salido de una funeraria del mundo del arte sólo porque usa una camisa negra. Sólo le faltó decirle gótico.

Pero esa camisa me parece es para relacionar más a Graham con un sacerdote. Además de que atendía gente en la iglesia, no tiene sexo, se dedica a confesar gente, no trabaja y es muy austero por lo que no tiene teléfono y apenas tiene muebles, Graham está casi toda la película con esa camisa negra. El casi es porque la historia empieza con Graham que va hacia la ciudad y se mete a un baño en la carretera a cambiarse de camisa. A ponerse la negra, como un sacerdote poniéndose los hábitos apresuradamente pues tiene que ir a confesar a unos amigos.