martes, 1 de abril de 2025

El Dios deforme

En La Sangre Enemiga (Rogelio A. González 1971) Sara, el personaje de Meche Carreño parece que está buscando un hombre completo entre los peregrinos de mago de Oz. Le tocan en suerte un amante joven y apuesto pero impotente, un tipo sin corazón, un galán fuerte y musculoso pero con retraso mental y su esposo: Viejo, deforme y también impotente.

Con un guion coescrito por el director Rogelio A. González y Luis Spota, La Sangre Enemiga al parecer fue un éxito en taquilla lo que sorprende un poco pues es una historia bastante oscura que parece una mezcla de los Freaks de Tod Browning con Otelo, de hecho el personaje de Esteban interpretado por David Reynoso es una especie de Otelo freak y todo esto en un ambiente que recuerda a Los Olvidados. Y a Los Olvidados no les fue nada bien en taquilla. Es de sospecharse que el éxito fue por Meche Carreño y sus desnudos constantes.

La primer semejanza con Los Olvidados es el ambiente de pobreza pero hay otra conexión más profunda. Mientras que en la película de Buñuel es notoria la ausencia de figuras paternas, en La Sangre Enemiga el problema es un mundo sin hombres completos.

Y es una tragedia en el sentido de que las desgracias de Sara no parecen tener salida, como en las tragedias griegas. Además es como un destino heredado de su madre a quien ella de niña vio también debajo de una fila de hombres pasando por su cama. Otra tragedia, un choque de trenes en el que murió la mamá, deformó a Esteban que tomó a la hijastra como nueva mujer.

Por cierto, la siguiente película de Meche Carreño dirigida por el mismo Rogelio González, La Inocente, toca temas similares, hay otro caso de retraso mental pero hay una madrastra en la historia en vez de padrastro.

Este padrastro y luego "esposo", las comillas son porque al final nos enteramos que no están casados cuando él le propone matrimonio, este personaje Esteban es el que revela el origen del sino trágico de Sara. Porque resulta que él sí es un buen padre, de su hijo retrasado Sergio. Y cuando descubre en pleno acto a Sara y Sergio decide no hacerle nada a su hijo pero a Sara la arroja al fuego. La figura paterna se confunde con un Dios que perdona o mata.

Ya antes, después de que Esteban mata a un amante de Sara vimos su mirada enloquecida en acercamientos a sus ojos de tono surrealista. Un tono similar a cuando Sara por fin disfruta un orgasmo entre imágenes de un halo solar.

El sexo antes de eso era sólo dolor para Sara, ella lo dice. Y que tenía miedo del placer como si supiera que después del placer la esperaban las llamas.

Entonces Esteban es una figura paterna pero que se vuelve verdugo de la hijastra. En La Inocente se presenta el otro lado de la moneda, la madrastra malvada. Y los personajes sin padre o madre acaban trágicamente en estas historias.

Pero antes de que alguien piense que Esteban cela a Sara por amor, hay una escena muy importante en la que Esteban le pregunta a su compadre o amigo, interpretado por el Indio Fernández nada menos, que si no quiere con Sara. Este primero se niega, pero acaba aceptando.

Y este compadre le acaba de conseguir un trabajo a Esteban, que no es un detalle menor.

A Alma, la amiga de Sara, su padre padrastro o algo así, un músico ciego, la golpea y parece que la viola cuando ella quiere irse con su novio. Sin duda porque desacompletaría su equipo de cirqueros ambulantes.

La ve como su propiedad. Y a Esteban lo que lo enfurece no es que Sara le ponga el cuerno, sino que coja con otros sin su permiso. Como si no fuera una cosa de él.

Por eso ella buscaba el placer aunque le provocara dolor. Era su única posibilidad de escape aunque también podía ser su perdición.

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