No nos moverán (Pierre Saint-Martin 2024) me recuerda a Mulholland Drive por dos cosas, primero porque en las dos sale un personaje llamado "El Vaquero". Y los dos se visten de vaqueros y arreglan problemas, pero principalmente esta película me hace pensar en el "Club Silencio" de esa película. Ese en donde nos advierten que no hay banda, no hay orquesta. Y vemos a una mujer que parece cantar de maravilla pero se cae y la música continúa y se cae el teatrito de la cantante.
No nos moverán tiene una fotografía maravillosa, grandes actuaciones, la protagónica Luisa Huertas está estupenda, el que interpreta al personaje de Sidarta, José Alberto Patiño también. Tiene muy buenos diálogos. Pero no hay una buena trama, no hay una buena historia y al final, como la cantante del "Club Silencio" la película se cae.
Aunque la verdad desde el principio hay algo sospechoso. ¿Porqué hacer una película sobre la masacre del dos de Octubre del 68, la masacre de Tlatelolco, en estos tiempos? Aunque cada año en la manifestación del dos de Octubre en la Ciudad de México se sigue gritando que "dos de octubre no se olvida", la verdad es que el tema no está olvidado pero ya no tiene carga emocional. Los protagonistas principales ya están todos muertos. Y la prueba de que ya a nadie le importa es que la izquierda, la que hizo del dos de octubre su bandera, llegó al poder y llegó con gente que estaba en el bando represor. Políticos como Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Gertz Manero y Manuel Bartlett fueron destacados Echeverristas. López Obrador, no fue un destacado echeverrista, pero entró al PRI en el gobierno de Luis Echeverría. Claudia Sheinbaum se dice "hija del 68" pero su secretario de seguridad pública y uno de sus colaboradores más cercanos Omar García Harfuch es nieto de quien fue secretario de la defensa en el 68. Quedan por ahí líderes de los estudiantes como Pablo Gómez que hace mucho es un político rico y corrupto.
Pero sobre todo, hablando de masacres y represión ha habido muchísimas desde ese entonces. ¿Y cuál es la pertinencia de hablar del 68 en estos tiempos en que madres en colectivos, o ellas solas, buscan a sus hijos desaparecidos, sin saber siquiera dónde quedaron, y en su búsqueda van descubriendo hornos crematorios mientras son atacadas por el gobierno?
Pero bueno, se le puede dar el beneficio de la duda a la película y pensar que tal vez hay un ángulo interesante, algo que no se ha dicho sobre el tema.
Hay sin embargo un anticipo del pésimo final cuando al principio de la película a Socorro, la protagonista, le tocan la puerta de su departamento y le dan los documentos con el nombre del soldado que mató a su hermano en el 68. Eso es completamente inverosímil, ya parece que va a estar registrado en la defensa el nombre del soldado específico que mató a un estudiante específico. ¿Y qué caso tendría matar a un tipo que sólo obedecía órdenes y que ya debía tener unos setenta años mínimo, pues la historia se sitúa en el 2018?
Creo que la propia película me da la razón en que la venganza de Socorro es absurda, pues no lo mata y se planta la duda de que el soldado al que le iba a dar un balazo fuera el asesino de su hermano. Además pusieron en el papel del soldado a un tipo no tan viejo pues sería grotesco poner a una persona tan grande en una situación que parece de tortura.
Hay otra venganza en la historia que es como grotesca: Socorro mata al gato que mató a la paloma que ella piensa es el espíritu de su hermano. Socorro parece que en vez de buscar justicia quiere sangre.
Entonces se puede pensar "Ah bueno, el mensaje de la película es que no hay que vengarse". ¿Pero qué es esto una película o estamos en misa?
Hay una subtrama reveladora, el hijo de Socorro no tiene trabajo y vive con su esposa argentina en el departamento de Socorro. La esposa argentina harta de la situación se regresa, embarazada, a Argentina, sin despedirse del esposo siquiera. Y lo que le dio la puntilla para tomar tal decisión parece ser que fue que Jorge, el marido, le dio a su mamá los ahorros que tenían. Que Socorro usa para su plan de venganza. O sea Socorro hasta pierde al nieto por su absurdo plan. Y me parece que los realizadores de No nos moverán, como Socorro, pierden la oportunidad de contar una buena historia por ocuparse de un tema que ya no viene al caso. Desde hace mucho.
En la última escena Socorro se come un pan quemado. Su hermana siempre le pone pan quemado en la mesa cosa que ella detesta pero al final se lo come. Y uno como espectador se siente como Socorro, nos han dado a comer una historia que ya es puro pan quemado.
No nos moverán se presentará en la próxima 77 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca