miércoles, 2 de abril de 2025

No hay trama

No nos moverán (Pierre Saint-Martin 2024) me recuerda a Mulholland Drive por dos cosas, primero porque en las dos sale un personaje llamado "El Vaquero". Y los dos se visten de vaqueros y arreglan problemas, pero principalmente esta película me hace pensar en el "Club Silencio" de esa película. Ese en donde nos advierten que no hay banda, no hay orquesta. Y vemos a una mujer que parece cantar de maravilla pero se cae y la música continúa y se cae el teatrito de la cantante.

No nos moverán tiene una fotografía maravillosa, grandes actuaciones, la protagónica Luisa Huertas está estupenda, el que interpreta al personaje de Sidarta, José Alberto Patiño también. Tiene muy buenos diálogos. Pero no hay una buena trama, no hay una buena historia y al final, como la cantante del "Club Silencio" la película se cae.

Aunque la verdad desde el principio hay algo sospechoso. ¿Porqué hacer una película sobre la masacre del dos de Octubre del 68, la masacre de Tlatelolco, en estos tiempos? Aunque cada año en la manifestación del dos de Octubre en la Ciudad de México se sigue gritando que "dos de octubre no se olvida", la verdad es que el tema no está olvidado pero ya no tiene carga emocional. Los protagonistas principales ya están todos muertos. Y la prueba de que ya a nadie le importa es que la izquierda, la que hizo del dos de octubre su bandera, llegó al poder y llegó con gente que estaba en el bando represor. Políticos como Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Gertz Manero y Manuel Bartlett fueron destacados Echeverristas. López Obrador, no fue un destacado echeverrista, pero entró al PRI en el gobierno de Luis Echeverría. Claudia Sheinbaum se dice "hija del 68" pero su secretario de seguridad pública y uno de sus colaboradores más cercanos Omar García Harfuch es nieto de quien fue secretario de la defensa en el 68. Quedan por ahí líderes de los estudiantes como Pablo Gómez que hace mucho es un político rico y corrupto.

Pero sobre todo, hablando de masacres y represión ha habido muchísimas desde ese entonces. ¿Y cuál es la pertinencia de hablar del 68 en estos tiempos en que madres en colectivos, o ellas solas, buscan a sus hijos desaparecidos, sin saber siquiera dónde quedaron, y en su búsqueda van descubriendo hornos crematorios mientras son atacadas por el gobierno?

Pero bueno, se le puede dar el beneficio de la duda a la película y pensar que tal vez hay un ángulo interesante, algo que no se ha dicho sobre el tema.

Hay sin embargo un anticipo del pésimo final cuando al principio de la película a Socorro, la protagonista, le tocan la puerta de su departamento y le dan los documentos con el nombre del soldado que mató a su hermano en el 68. Eso es completamente inverosímil, ya parece que va a estar registrado en la defensa el nombre del soldado específico que mató a un estudiante específico. ¿Y qué caso tendría matar a un tipo que sólo obedecía órdenes y que ya debía tener unos setenta años mínimo, pues la historia se sitúa en el 2018?

Creo que la propia película me da la razón en que la venganza de Socorro es absurda, pues no lo mata y se planta la duda de que el soldado al que le iba a dar un balazo fuera el asesino de su hermano. Además pusieron en el papel del soldado a un tipo no tan viejo pues sería grotesco poner a una persona tan grande en una situación que parece de tortura.

Hay otra venganza en la historia que es como grotesca: Socorro mata al gato que mató a la paloma que ella piensa es el espíritu de su hermano. Socorro parece que en vez de buscar justicia quiere sangre.

Entonces se puede pensar "Ah bueno, el mensaje de la película es que no hay que vengarse". ¿Pero qué es esto una película o estamos en misa?

Hay una subtrama reveladora, el hijo de Socorro no tiene trabajo y vive con su esposa argentina en el departamento de Socorro. La esposa argentina harta de la situación se regresa, embarazada, a Argentina, sin despedirse del esposo siquiera. Y lo que le dio la puntilla para tomar tal decisión parece ser que fue que Jorge, el marido, le dio a su mamá los ahorros que tenían. Que Socorro usa para su plan de venganza. O sea Socorro hasta pierde al nieto por su absurdo plan. Y me parece que los realizadores de No nos moverán, como Socorro, pierden la oportunidad de contar una buena historia por ocuparse de un tema que ya no viene al caso. Desde hace mucho. 

En la última escena Socorro se come un pan quemado. Su hermana siempre le pone pan quemado en la mesa  cosa que ella detesta pero al final se lo come. Y uno como espectador se siente como Socorro, nos han dado a comer una historia que ya es puro pan quemado.

No nos moverán se presentará en la próxima 77 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca


martes, 1 de abril de 2025

El Dios deforme

En La Sangre Enemiga (Rogelio A. González 1971) Sara, el personaje de Meche Carreño parece que está buscando un hombre completo entre los peregrinos de mago de Oz. Le tocan en suerte un amante joven y apuesto pero impotente, un tipo sin corazón, un galán fuerte y musculoso pero con retraso mental y su esposo: Viejo, deforme y también impotente.

Con un guion coescrito por el director Rogelio A. González y Luis Spota, La Sangre Enemiga al parecer fue un éxito en taquilla lo que sorprende un poco pues es una historia bastante oscura que parece una mezcla de los Freaks de Tod Browning con Otelo, de hecho el personaje de Esteban interpretado por David Reynoso es una especie de Otelo freak y todo esto en un ambiente que recuerda a Los Olvidados. Y a Los Olvidados no les fue nada bien en taquilla. Es de sospecharse que el éxito fue por Meche Carreño y sus desnudos constantes.

La primer semejanza con Los Olvidados es el ambiente de pobreza pero hay otra conexión más profunda. Mientras que en la película de Buñuel es notoria la ausencia de figuras paternas, en La Sangre Enemiga el problema es un mundo sin hombres completos.

Y es una tragedia en el sentido de que las desgracias de Sara no parecen tener salida, como en las tragedias griegas. Además es como un destino heredado de su madre a quien ella de niña vio también debajo de una fila de hombres pasando por su cama. Otra tragedia, un choque de trenes en el que murió la mamá, deformó a Esteban que tomó a la hijastra como nueva mujer.

Por cierto, la siguiente película de Meche Carreño dirigida por el mismo Rogelio González, La Inocente, toca temas similares, hay otro caso de retraso mental pero hay una madrastra en la historia en vez de padrastro.

Este padrastro y luego "esposo", las comillas son porque al final nos enteramos que no están casados cuando él le propone matrimonio, este personaje Esteban es el que revela el origen del sino trágico de Sara. Porque resulta que él sí es un buen padre, de su hijo retrasado Sergio. Y cuando descubre en pleno acto a Sara y Sergio decide no hacerle nada a su hijo pero a Sara la arroja al fuego. La figura paterna se confunde con un Dios que perdona o mata.

Ya antes, después de que Esteban mata a un amante de Sara vimos su mirada enloquecida en acercamientos a sus ojos de tono surrealista. Un tono similar a cuando Sara por fin disfruta un orgasmo entre imágenes de un halo solar.

El sexo antes de eso era sólo dolor para Sara, ella lo dice. Y que tenía miedo del placer como si supiera que después del placer la esperaban las llamas.

Entonces Esteban es una figura paterna pero que se vuelve verdugo de la hijastra. En La Inocente se presenta el otro lado de la moneda, la madrastra malvada. Y los personajes sin padre o madre acaban trágicamente en estas historias.

Pero antes de que alguien piense que Esteban cela a Sara por amor, hay una escena muy importante en la que Esteban le pregunta a su compadre o amigo, interpretado por el Indio Fernández nada menos, que si no quiere con Sara. Este primero se niega, pero acaba aceptando.

Y este compadre le acaba de conseguir un trabajo a Esteban, que no es un detalle menor.

A Alma, la amiga de Sara, su padre padrastro o algo así, un músico ciego, la golpea y parece que la viola cuando ella quiere irse con su novio. Sin duda porque desacompletaría su equipo de cirqueros ambulantes.

La ve como su propiedad. Y a Esteban lo que lo enfurece no es que Sara le ponga el cuerno, sino que coja con otros sin su permiso. Como si no fuera una cosa de él.

Por eso ella buscaba el placer aunque le provocara dolor. Era su única posibilidad de escape aunque también podía ser su perdición.