La ilusión pesadillesca en Mulholland Drive empieza en un alegre concurso de baile de Jitterbug. Tras ganar el concurso, a Betty Elms, también llamada Diane Selwyn, se le ocurre que quiere ser actriz como su tía. Como para recordarnos que muchos y muchas han llegado bailando a Hollywood, David Lynch le puso a Betty de casera en Los Angeles a "Coco", un personaje interpretado por Ann Miller, una veterana del Hollywood clásico que fue descubierta cuando trabajaba de bailarina en un centro nocturno y tuvo su primer papel importante como pareja de baile de la también famosa bailarina Ginger Rogers. Y es a Coco a quien Betty, ya como Diane, le cuenta que fue tras ganar ese concurso que quiso ser actriz.
Bueno, Betty toma la carretera del mal por el baile y por dos viejillos del demonio que están con ella en ese concurso fatídico y que la dejan hasta el aeropuerto de Los Angeles. Y que después se internan en un soleado Los Angeles muertos de risa a bordo de una limusina.
Del otro lado del sol, la risa y la ilusión otra limusina sube lentamente por Mulholland Drive a través de la oscuridad. Después nos enteramos que la cabeza de la pasajera de esa limusina, llamémosle Rita, tenía precio, por eso lo que sigue después de que el chofer le apunta con una pistola puede ser un sueño antes de morir, una ilusión.
En esa ilusión ella ama a Diane Selwyn o Betty.
Y esa ilusión acaba en el Club Silencio, que seguramente se llama así pues según decía Lynch, el necesitaba silencio total para inspirarse. Ahí se caen las ilusiones. "No hay banda". No hay música viva. Es sólo una ilusión nos repite el presentador. Betty primero tiembla de miedo y acaba por encontrar, en su bolsa, la clave de la verdad: Que es que Rita es en realidad Camilla Rhodes, quien la traicionó y la humilló así que la mandó matar.
¿Pero qué más se puede ver en el Club Silencio? Yo creo que una cosa que se revela, no lo más importante, pero vemos las raíces hispanas de Los Angeles y de Hollywood.
Que una actriz originaria de Los Mochis Sinaloa, Laura Elena Harring Martínez interprete un personaje que toma el nombre de Rita por Rita Hayworth, considerada la más famosa actriz americana durante la segunda guerra mundial pero que en realidad se llamaba Margarita Carmen Cansino, otra bailarina, que al principio de su carrera bailaba en centros nocturnos de Tijuana y participó en películas mexicanas de los años treintas parece demasiada coincidencia.
Y está el "Club Silencio" con el presentador que habla en español, inglés y francés. Lo del francés quizá porque la película iba a tener su estreno en Cannes. Quizá por eso también la tía de Betty supuestamente se había ido a Francia y tenía en su mesita de noche un libro titulado Tout Paris.
Además está el personaje de la cantante Rebekah del Río que canta la misma canción que la cantante chicana de la vida real Rebekah Del Río.
Aunque para mí lo más revelador es que lo último que dice Rita, antes de dejar de ser Rita y convertirse en Camilla Rhodes, lo dice en español. Cuando regresan del club silencio, antes de abrir el cubo/caja de pandora Rita busca a Betty y le pregunta ¿Dónde estás? En español.
Resulta muy pertinente que esta raíz hispana de Hollywood se asome en una película de David Lynch pues su carrera arrancó tras los pasos de Alejandro Jodorowsky. Su primer película Eraserhead salió a la luz gracias al movimiento de cine de media noche que empezó con "El Topo" de Jodorowsky.
Y la primer película de gran presupuesto de Lynch, Dune, fue un proyecto que empezó bajo la dirección de Jodorowsky y que Lynch retomó. Y además se filmó en México claro.
Y eso sin meterme en las posibles influencias de Jodorowsky en Lynch.
Sin embargo de acuerdo con la trama el mensaje principal de la película es otro. Lo que vemos al elevarnos por encima de las luces de Los Angeles es que detrás del cine hay una mafia. Un mensaje que se interconecta con el de L.A. Confidential.
Claro que aquí la mafia está en el cine y lo peor es que la dirige el señor Roque, un enano paralítico con una cabeza que parece diminuta. Quizá por esa parálisis es que salen tantos remakes, refritos y la repetición sin fin de viejas fórmulas.
Nótese como este paralítico tiene atrás de él las mismas cortinas rojas del Club Silencio. Donde no hay orquesta. Todo está grabado.
No hay banda.
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